En los últimos años, Santa Cruz de la Sierra ha experimentado un aumento descontrolado del uso de motocicletas. Si bien este medio de transporte ha facilitado la movilidad para miles de ciudadanos debido a su bajo costo y agilidad en el tránsito, también se ha convertido en un serio problema urbano que afecta la seguridad vial, la organización del tráfico y la calidad de vida en la ciudad.
Las motocicletas, al ser vehículos pequeños y ágiles, se introducen fácilmente en cualquier espacio disponible en las vías, lo que lleva a una circulación desordenada. Es común ver a motociclistas invadiendo carriles contrarios, sobrepasando vehículos por la derecha, utilizando aceras y pasos peatonales, o incluso circulando en contra ruta. Esta conducta, además de ilegal, pone en riesgo tanto al motociclista como a los peatones y demás conductores. A esto se suma el uso de motocicletas como herramienta de trabajo, en especial en el servicio de delivery y transporte informal de pasajeros (mototaxis). El incentivo económico supera muchas veces la preocupación por la seguridad, tanto del conductor como de terceros.
Las consecuencias de este escenario son múltiples. En primer lugar, el incremento de accidentes de tránsito protagonizados por motocicletas ha disparado los índices de morbilidad y mortalidad en la ciudad. Según datos locales, una proporción importante de los accidentes graves involucran motociclistas, muchos de los cuales terminan con lesiones irreversibles o la pérdida de la vida. Esto tiene un alto costo social y económico para el sistema de salud y para las familias afectadas.
En conclusión, los motociclistas representan un desafío urgente en la movilidad urbana cruceña. No se trata de eliminarlos, sino de integrarlos a un sistema vial seguro y eficiente, donde prime el respeto a las normas y el bienestar ciudadano