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Cara a cara

Lunes, 25 de agosto de 2025 a las 01:01

Es la economía, ¡señores! En 2020, Bolivia cerraba con reservas internacionales netas de US$ 5.276 millones, un colchón que daba cierta estabilidad al mercado cambiario. Cinco años después, al 30 de junio de 2025, ese monto se redujo a US$ 2.807 millones, tras haber tocado un piso de US$ 1.976 millones a fines de 2024. La caída refleja el uso constante de las reservas para sostener importaciones, cubrir obligaciones externas y contener un mercado presionado por la escasez de divisas. 

La inflación también muestra un cambio drástico. En 2020, la variación interanual se situó en apenas 0,67%, una de las más bajas de la región. Hoy, en julio de 2025, el indicador a 12 meses llegó a 24,86%, mientras que la acumulada a julio fue de 16,92%. El encarecimiento de los alimentos y el transporte explica gran parte del golpe al bolsillo. A esto se suma el crecimiento de la deuda externa pública: de US$ 12.172 millones en 2020 pasó a US$ 13.548 millones en el primer trimestre de 2025, aumentando la presión de los compromisos financieros.

La CEPAL, en su último informe preliminar de 2024, advirtió que países como Bolivia enfrentan una “situación crítica” y recomendó ajustes urgentes en el frente fiscal. El organismo señala que, sin medidas correctivas, el margen de maniobra se reduce peligrosamente y la estabilidad futura queda comprometida. En otras palabras, los indicadores reflejan  la urgencia de decisiones que definan si el país corrige el rumbo o profundiza su deterioro. 

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