Un hecho insólito en Estados Unidos. La alta cúpula de seguridad nacional discutió y planeó un ataque militar a los hutíes de Yemen y lo hizo en un grupo de chat en el que había sido convocado un periodista por error. ¡Vaya sorpresa para este hombre de noticias! Por supuesto se quedó en el grupo virtual, tomó nota y después publicó el contenido de los diálogos. En el grupo estaban, nada más y nada menos que el vicepresidente, el secretario de estado, la secretaria de seguridad nacional, el director de la CIA, etc. El reportero tomó nota y después vio cómo se produjo el ataque y cómo éste se explicó bajo los parámetros discutidos en el grupo virtual. En todas partes se cuecen habas. Este episodio quedará en la historia, porque es un papelón mayúsculo para la Casa Blanca y una muestra de que las decisiones sobre la vida y la muerte se discuten en chats y se deciden con ligereza, como se verá en la noticia que hoy se publica con esta edición.
La organización Chequea Bolivia realizó una investigación sobre la desinformación en cinco países. Este fenómeno, habitual en redes, aumenta en tiempo de elecciones. Las investigadoras María Teresa Zegada y Enid López hallaron que uno de los temas que más se repite es poner en duda la integridad de los procesos electorales, ataques a las autoridades electorales, desinformación en temas de género; se promovió el miedo por asociación de candidatos con terrorismo y comunismo, mientras que en algunos países también se utilizaron mentiras para desprestigiar a determinados candidatos. La indagación se hizo en Brasil, Colombia, Perú y México. Es bueno saberlo, porque se puede repetir en Bolivia.