Circulan fotografías sobre la salida del país de miembros del estado ficticio Estados Unidos de Kailasa. Después de que estuvieron varios meses en Bolivia y que consiguieron que dirigentes indígenas de tres pueblos firmen acuerdos para el arriendo a perpetuidad de sus tierras a favor de esta agrupación extranjera, hay que seguir indagando cómo es que llegan a Bolivia y cómo es que consiguen relacionarse con dirigentes y autoridades de altísimo nivel. Estuvieron presentes en el aniversario de la Cidob, a donde se podía llegar con invitación. Estando ahí entregaron un libro y se fotografiaron, nada más y nada menos que con el presidente Luis Arce.
Después de que se publicó que eran un estado inexistente y que se dieran a conocer esos documentos de acuerdo para el alquiler de tierras, en los que se les daba autorización para controlar el espacio aéreo y aprovechar los recursos naturales (lo que está prohibido por la Constitución), queda claro que hay vacíos institucionales muy preocupantes, que se han aprovechado para beneficio de alguien. ¿De quién? Eso es lo que se debe investigar con mucha celeridad y eficiencia. De otra manera no es comprensible que a estas personas se les hubiera abierto el camino para llegar a autoridades y que hubieran estado en un mismo acto con la canciller, aunque ella después hubiera sacado un documento de que el estado Kailasa no tenía autorización para estar en el país.