Una impostura mayúscula es la demanda del incremento salarial del 20%, como ha sido planteada por la Central Obrera Departamental de La Paz. El pedido está fuera de la realidad porque el país está en crisis económica. No hay divisas. No las tiene el Gobierno nacional ni las tiene el sector privado. La producción y la provisión de alimentos están en franca escalada. Es cierto que el poder adquisitivo está afectado, pero un aumento como se pretende provocará mayor inflación y la pérdida de empleo de calidad, para dejar todo en manos de la informalidad, que ya supera el 80%. En suma, un descontrol absoluto en el que sufren los más pobres.
Los empresarios privados ya expresaron su rechazo. Advierten que un incremento salarial “irracional” e “impuesto por razones políticas” puede generar descontrol inflacionario y alto desempleo”. El argumento no es menor. Corresponde sincerar la economía y no castigar al único sector que puede sacar al país de la crisis, dado que las empresas del Estado no son opción.
Y también hay que sincerar a sectores informales: comerciantes, mineros, etc. que en este momento pagan salarios miserables, en una explotación permitida por el Estado. Es esa la realidad de empleados de las cooperativas mineras que ganan muy por debajo del mínimo nacional, pero que nadie controla porque los empleadores son afines al oficialismo y gozan de privilegios. En cambio, quienes sí se benefician con los aumentos de sueldo son los dirigentes sindicales de la COB, que hace tiempo olvidaron lo que es trabajar como los obreros a quienes dicen representar.