A cinco semanas del desastre en El Torno y comunidades aledañas, a causa del desborde de ríos y quebradas -la más letal fue la quebrada Espejos- se ha rescatado 28 cuerpos sin vida. Pasó la Navidad y el Año Nuevo, los acordes de Carnaval ya están sonando y todavía hay familias que no han logrado recuperar los restos de sus seres queridos, que esa fatídica madrugada del 13 de diciembre fueron robados por la furia del agua.
¿Cuántos quedan por encontrar? José Ernesto Salvatierra, de la Unidad de Rescate de la Gobernación, dijo el 16 de enero, en medio de los trabajos de limpieza y remoción de escombros, que siguen desaparecidas 11 personas. Sus familias ya se resignaron ante el fatal desenlace, la esperanza de encontrarlos con vida se les fue diluyendo, y solo aguardan por los restos de aquellos que amaron para darles cristiana sepultura.
El Servicio de Encauzamiento de Ríos (Searpi) ha venido realizando trabajos de emergencia para frenar la erosión del río Piraí y reducir el riesgo de desbordes. Se ha informado sobre los planes para la canalización de 920 metros y un corte estratégico en un meandro para regularizar el cauce y mitigar el impacto de los turbiones. Y que las labores incluyen la habilitación de accesos al punto crítico, además de que continuarán trabajando en otros puntos vulnerables sin pausa. Seguimos bajo la modalidad de desastre natural, pero lo único cierto es que la vida de esas más de 600 familias no volverá a ser la misma. El agua les arrebató la tranquilidad, sus casas y sus seres queridos. Que la memoria no nos falle, ni que nos acostumbremos al desastre. Este drama no se puede volver a repetir.