¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Cara a cara

Miércoles, 31 de diciembre de 2025 a las 04:00

 Las elecciones subnacionales en marzo de 2026, se perfilan como un laboratorio político de alta complejidad. Con una insospechada avalancha de partidos, alianzas y candidatos registrados, el mapa electoral deja de ser una simple competencia territorial para convertirse en un juego de equilibrios precarios, supervivencias a duras penas y retornos estratégicos. La fragmentación no solo expresa pluralidad; también revela debilidad estructural de los partidos, incapaces de sostener proyectos duraderos sin recurrir a coaliciones tácticas, muchas de ellas de corto aliento.


 Incluso se ha dado la reaparición de algunos “dinosaurios” de la política. Son figuras que parecían archivadas por el desgaste del poder y vuelven ahora como operadores, candidatos o garantes de alianzas improbables. Su retorno no responde tanto a una demanda ciudadana como a la ausencia de renovación real. En contextos locales, el capital simbólico del nombre pesa más que la propuesta, y eso explica por qué viejos liderazgos aún encuentran oxígeno.


 A la vez, las alianzas muestran un pragmatismo extremo. Gobernaciones y alcaldías se convierten en refugios de poder en un escenario nacional incierto, donde lo subnacional funciona como plataforma para reposicionamientos futuros. Así, las elecciones venideras no serán solo una disputa por cargos locales, sino un termómetro del sistema político que medirá la capacidad de renovación, la vigencia de los liderazgos históricos y el costo de una fragmentación que puede profundizar la desconfianza ciudadana y entorpecer una necesaria buena gestión.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: