Bolivia no tiene flujos positivos de Inversión Extranjera Directa (IED) desde hace más de 10 años. La nacionalización de hidrocarburos y los arbitrajes internacionales provocaron un clima incierto para los inversionistas internacionales. Las cifras se evidencian al revisar el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Mientras en 2022, América del Sur recibió capitales extranjeros por $us 166.000 millones, el país registra menos $us 26 millones. ¿Por qué es importante la IED? Los capitales externos permiten desarrollar proyectos importantes en los países, sean en el sector público o en el privado. Se trata de un círculo virtuoso que abre empresas, genera más y nuevos empleos formales y con el ingreso al país de multinacionales también se incorpora tecnología y se elevan los estándares en varios ámbitos. Sin embargo, Bolivia va a contracorriente de lo que sucede en el mundo y ahuyenta las inversiones, aunque las necesite con urgencia. En 2022 registró hubo desinversión de $us 307 millones en el sector hidrocarburos y $us 12 millones en manufacturas. Las empresas petroleras están abandonando concesiones para dejarlas en manos de YPFB,como sucede con dos campos que operaba Repsol. Así, sale a la luz otra de las razones que explican muy bien la escasez de dólares en la economía y los apuros en los que el Gobierno se ha puesto solo por seguir con la visión de que el Estado puede manejar la economía sin necesidad de la empresa privada.