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Bolivia, segunda República

Miércoles, 17 de septiembre de 2025 a las 00:00

Por Redacción

Álvaro Ríos Laguna

En la película La Guerra de las Galaxias III, La Venganza de los Sith (2005), en una de sus escenas más importantes, el Canciller Palpatine habla sobre la supuesta conspiración de los Jedis para derrocar al Senado y propone la reorganización de la República en el Imperio Galáctico, la cual fue aprobada en medio de gritos, lo cual arrancó la siguiente frase de Padme Amidala: “Así muere la libertad”… bajo un estruendoso aplauso.


Curiosamente, poco tiempo después, se instaló en Bolivia una Asamblea Constituyente con el objetivo de, según sus ideólogos, descolonizar al Estado Republicano, al cual calificaban de colonial, corrupto, neoliberal y discriminador. Caso curioso porque su aprobación fue muy parecida a la escena precedentemente referida.


Lo cierto es que el 7 de febrero de 2009 entró en vigencia el Texto Constitucional, en cuyo Artículo 1° se afirma que Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías.


A pesar de ello han existido denodados esfuerzos por borrar del recuerdo a la República de Bolivia y se han esforzado en estigmatizarla como un mal tan grande que nada podía recatarse de ese período, sin darse cuenta de que todos éramos fruto de ese período histórico. Negarlo, es tanto como negarnos a nosotros mismos. 


Resulta extraño, pero lo cierto es que pocos han leído el Artículo 11° de la Constitución Política del Estado afirmando que la República de Bolivia adopta para su gobierno la forma democrática participativa, representativa y comunitaria, con equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres. No solo este artículo, sino que el concepto de República se encuentra mencionado en cinco oportunidades diferentes en el texto constitucional.


El cambio de modelo de Estado se ha limitado al cambio de denominación de las instituciones públicas que han reemplazado el concepto República por el de Estado, tal es el caso de la Contraloría General, entre otras.


Sin embargo, si vemos con un poco más de profundidad, apreciaremos que, durante el período del Estado Plurinacional, hemos podido apreciar que los mismos males se han repetido: la discriminación, corrupción y persecución política solo han cambiado de actores, lo cual nos lleva a la conclusión que no era el modelo de Estado lo que estaba mal diseñado, sino quienes administraban la cosa pública (es decir, la res publiche).


Los frutos malos y buenos del Estado Plurinacional son más que evidentes, así que no voy a reparar en ellos, sino que existe una conciencia que el perfecto Estado que ha sido diseñado no era más que una ilusión, sobre todo en los ámbitos económico, social, judicial y ambiental.


Esta realidad ha obligado a que nos replanteemos el cambio del modelo de Estado, motivo por el cual, ante la innegable necesidad de reformar el Texto Constitucional, mucho me temo que se necesita una cirugía mayor, reemplazando el Estado Plurinacional por la Segunda República de Bolivia.


Desde la fundación de nuestro país en 1825, el modelo de Estado que se inspiró fue el modelo republicano bajo la pluma de Simón Bolívar, quien no se inspiró en el concepto platónico de República, sino más bien en los escritos liberales que sobre el tema se sucedieron como respuesta al modelo monárquico imperante en Europa en forma previa a la Revolución Francesa.


El concepto republicano implica no solo la división de las funciones en órganos, sino el respeto a los derechos individuales y colectivos, la unidad y cohesión social en el respeto de las diferencias, igualdad de oportunidades e igualdad en la participación política, entre otros.


No pretendo aquí agotar el debate, ni mucho menos, mi ambición es más humilde, solo sentar la base de un respetuoso intercambio de criterios para crear una Segunda República de Bolivia, como referencia de un país rico, fuerte, honorable, respetuoso y que nos permita participar en su construcción según nuestras capacidades.


Resulta evidente que, ante un modelo de Estado agotado, se requiere un nuevo modelo que lo reemplace, en boca del Maestro Yoda, en combate previo al enfrentamiento contra el Emperador Palpatine: Tu reinado a su fin llegó y demasiado largo fue.
 

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