Una vez más los bolivianos somos testigos de un hecho violento ocurrido producto de una pugna entre organizaciones criminales que buscan tomar el control del tráfico de sustancias controladas. Pasadas las 21:00 de este domingo, en plena plaza del municipio de San Ramón y ante la vista de varios testigos, sujetos a bordo de un motorizado vaciaron sus armas para asesinar a Jhonatan López Rodríguez, el hijo de la alcaldesa de este municipio beniano. La víctima recibió 32 impactos de bala.
En abril de este año, López Rodríguez había salido con vida de un ataque armado, ocurrido en la zona del Cambódromo de la capital cruceña; sin embargo, su acompañante no tuvo la misma suerte, pues murió de forma instantánea alcanzado por las balas.
Desde ese ataque de abril, poco o nada informaron las autoridades del Ministerio Público y de la Policía sobre el avance de las investigaciones. No obstante, ahora, con la muerte de Jhonatan López, el viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, divulgó algunos datos, confirmando que estas muertes y otros hechos violentos ocurridos en los últimos meses en el país tienen que ver con la pugna que existe entre el grupo liderado por el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset y el bando de Yasser Andrés Vásquez, alias Coco Vásquez.
¿Dónde está Sebastián Marset?, ¿Marset está oculto en Bolivia, como declaró el ministro de Interior de Paraguay, Enrique Riera? ¿Qué está haciendo el Gobierno boliviano para capturar a los supuestos cabecillas y frenar las muertes? ¿Quedarán esas muertes en la impunidad? Son algunas de las preguntas que aún aguardan respuestas.