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Importa lo que eres

Viernes, 03 de octubre de 2025 a las 05:00

Por Redacción

     

Andrés Yamit Carrillo Mendoza

En el frío de la vida,
qué grande compartir con quienes nos quieren de verdad,
qué hermoso levantar una copa y brindar con quienes nos miran a los ojos y nos valoran.

En la vida cotidiana nos encontramos con muchos espacios de apariencia y de frivolidad. Hay quien te habla porque puede sacar provecho de ti. Existen saludos y hasta regalos por interés, mas no por genuino cariño. La sociedad tiene muchos gestos diplomáticos, muchas fotos, la superficialidad está a la orden del día. Pero el problema es que se va perdiendo la confianza, todo se puede ir tornando una máscara.


Parece que no estamos preparados para conocer gente sincera que diga las palabras y lo que piensa con honestidad. En mi camino de trabajar con comunidades, una de las cosas que más se valora, es conocer gente que te hable desde la sinceridad. Gente que usa su libertad y es honesta contigo. Las personas en general valoramos a quien nos dice la verdad. Por eso la autenticidad es un gran valor, que está en crisis.  A veces no sabemos con quién nos relacionamos, no sabemos qué están pensando y qué quieren de nosotros. 


Uno de mis grandes amigos lo conocí en la confrontación. Y la confrontación no hace alusión a una pelea. Sino a un debate académico para generar reflexión y que conduzca a la objetividad. Cuando nos encontramos con ideas contrarias, con personas altruistas, aprendemos a valorar a quien dialoga con nosotros por su libertad de hablar, por su ser trascendente y no nos quedamos solo pensando en si me dio o no la razón, nos quedamos con la alegría de conocer alguien libre y honesto.


Se necesitan personas auténticas, que mantengan sus valores. Que cuando demos la espalda, tengamos la certeza que hablamos con la misma persona. Qué triste es para el corazón cuando nos encontramos con la famosa doble cara. O cuando alguien se quita la máscara o cuando descubrimos otros intereses a los acordados. El que usa máscara tiene miedo de ser él mismo. Porque necesita de artimañas y de muchas cosas extrañas para poder lograr lo que quiere, perdiendo su libertad y su honestidad. 


El libro de los proverbios nos dice: “El Señor detesta los labios mentirosos, pero se deleita en las personas que son dignas de confianza”.  (Proverbios 12:22) Dios se deleita en las personas que nos dan confianza. Una mentira no determina a nadie, pero sí le quita la confianza en los demás. Por eso, la vida entre más transparente más confiable es. 


Siendo acompañante de seminaristas, valoraba al que me decía la verdad. Al que me decía “me equivoqué en esto”… luego yo pensaba:  si este joven se equivoca y lo reconoce, es alguien que vive en la verdad, es merecedor de confianza.  Es capaz de revisar su vida y ver su error para corregirse. “Solo el que vive con honestidad y hace lo justo, pensando y diciendo la verdad es digno de habitar en el Señor”. Salmo 15, 2-5


No importa si nos equivocamos, pero si reconocemos, mantenemos la verdad, somos libres y capaces de avanzar. No podemos acostumbrarnos a la mentira y a perder la capacidad y el don de ser libres. El que vive en la mentira, vive esclavizado. Por eso, querido hermano, mi cariño y mi respeto a quien en la situación más sencilla aprende a decir la verdad.

Su hermano
 

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