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Justicia para cuatro cívicos asesinados

Jueves, 16 de octubre de 2025 a las 04:00

Ahora que la justicia boliviana está mostrando señales de recuperar su independencia, como lo exige la democracia verdadera, es tiempo de comenzar a revisar todos los abusos y tropelías que hizo la “justicia” masista en estos 20 años de oscurantismo, con la finalidad de castigar a los culpables, así como para resarcir los daños a los familiares y devolver la dignidad a los pueblos ultrajados.


Tiempo atrás escribí un artículo, conjuntamente con el expresidente del Comité pro Santa Cruz Germán Antelo, titulado: Los costos de la lucha cívica cruceña, donde detallábamos los atropellos contra el civismo cruceño durante toda su historia. Esta vez quiero concentrarme en los cuatro asesinatos cometidos contra ellos, en el gobierno de Evo Mórales y el MAS.


Durante el régimen del caudillo cocalero, se realizó el “cerco a Santa Cruz” del 2008. En aquel tiempo las hordas masistas a la cabeza de Conalcam (hoy Estado Mayor del Pueblo) comandado por Fidel Surco Cañasaca, además de amedrentar con armas de fuego a los pueblos y causar destrozos en su camino a Santa Cruz de la Sierra, asesinaron al unionista de La Guardia Edson Ruiz Aguayo y al profesor de Portachuelo Pedro López Pérez.


Los Familiares de Edson Ruiz sindican a N.L. (presuntamente Norma Lara), ex concejal por el Movimiento al Socialismo en el municipio de El Torno, y M.A, ex dirigente del sector campesino de la zona.


En marzo de 2008, Javier Medina, abogado defensor del profesor de Portachuelo, denunció que esos días el Gobierno Municipal de Santa Rosa del Sara dotó al grupo masista invasor de víveres, dos médicos, una ambulancia y ripas (maderas), que fueron utilizados para agredir al profesor.


En la lucha de resistencia contra el mega fraude electoral a favor de Evo Morales, de finales de 2019, en vísperas de la auditoría que tenía que realizar la OEA a las cuestionadas elecciones, tropas paramilitares del MAS, incluido el terrorista de la FARC Facundo Molares Schoenfeld, asesinaron a nuestros mártires de la democracia Marcelo Terrazas Seleme y Mario Salvatierra Herrera, en el barrio Cofadena de Montero, el 30 de octubre de 2019. La diputada del MAS Deisy Choque fue sindicada por la Policía como la autora intelectual de estos asesinatos y su hermano Bismark Choque, como autor material.


Estos cuatro asesinatos han quedado impunes. Los asesinaron y listo, la justicia no investigó adecuadamente y mucho menos castigó a los autores materiales e intelectuales de semejantes crímenes contra la vida, la autonomía y la democracia. Los familiares, abogados y activistas, que quisieron coadyuvar o hacer el seguimiento a los juicios de pliqui que fueron instaurados; solo por aparentar, fueron amedrentados a tal punto por los “operadores de justicia”, que terminaron desistiendo de su intento y la impunidad se consolidó. 


Es imperativo crear una Comisión de la Verdad, igual que la realizada en varios países del continente y el mundo, para investigar graves violaciones cometidas en el pasado por dictaduras, regímenes abusivos o conflictos armados, a fin de esclarecer los hechos, visibilizar a las víctimas, promover la memoria histórica y la no repetición de los abusos. Hay que comenzar haciendo una auditoría legal de estos cuatro juicios, para luego retomar las investigaciones correspondientes, ahora en un ambiente más propicio para lograr justicia. Una Comisión como esta es la que exijo ahora para hacer justicia a nuestros cuatro cívicos asesinados. 


Posteriormente, esta misma Comisión debiera investigar y hacer justicia a todos los integrantes del movimiento cívico que no la pudieron obtener en estos últimos 75 años de su existencia; nunca es tarde. La impunidad no es aceptable, hay que cerrar las heridas abiertas, Santa Cruz lo exige. Comisiones semejantes debieran también abrirse, para hacer justicia en otros ámbitos de la nacionalidad.


Como dice La Biblia: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar” (Eclesiastés 3:1-3).


Llegó el tiempo y la hora de hacer justicia a nuestros cuatro cívicos asesinados.
 

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