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Llamamientos a la desobediencia civil tras golpe de Estado en Birmania

Miércoles, 03 de febrero de 2021 a las 10:01
El martes por la noche, en el barrio comercial de Rangún, la capital económica, los habitantes protestaron con un cacerolazo y haciendo sonar las bocinas. "¡Viva Madre Suu!" (Aung San Suu Kyi), gritaban algunos.

Los llamamientos a la desobediencia civil se multiplicaban este miércoles en Birmania y Washington amenazaba con más sanciones tras acusar formalmente a los militares de haber dado un "golpe de Estado.

El lunes, el ejército puso fin a la frágil transición democrática del país. Impuso un estado de emergencia por un año y arrestó a la jefa de facto del gobierno civil Aung San Suu Kyi y a otros directivos de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND).

Dos días después de este golpe de Estado, condenado por muchos países, emergieron las primeras señales de resistencia en las redes sociales.

En Facebook se lanzó un grupo llamado el movimiento de desobediencia civil, que acumulaba casi 150.000 suscriptores el miércoles por la mañana. Vergüenza debería darle al ejército, los militares son ladrones, se leía en esta página.

En ella médicos y enfermeras advertían tajantes: Obedeceremos sólo a nuestro gobierno elegido democráticamente. El ejército cuestiona las elecciones legislativas de noviembre, que la LND ganó por una mayoría abrumadora.

Hemos dejado de ir a los hospitales que ahora se encuentran bajo una autoridad militar ilegítima,
agregan los trabajadores sanitarios.

El martes por la noche, en el barrio comercial de Rangún, la capital económica, los habitantes protestaron con un cacerolazo y haciendo sonar las bocinas. ¡Viva Madre Suu! (Aung San Suu Kyi), gritaban algunos.

Presintiendo lo que se avecinaba, esta última, que al parecer se encuentra bajo arresto domiciliario, llamó a la población a no aceptar el golpe de Estado en una carta escrita antes de su arresto.

Pero el miedo a las represalias es palpable en este país que ha vivido, desde su independencia en 1948, bajo el yugo de la dictadura militar durante casi 50 años.

La población sabe muy bien hasta qué punto el ejército puede ser violento y lo poco que le importa su reputación internacional, lo cual podría frenar la voluntad de movilizarse, estima Francis Wade, autor de varios libros sobre el país.

Advertencia

El miércoles, el periódico Global New Light of Myanmar, propiedad del Estado, emitió una advertencia del ministerio de Información: Algunas organizaciones y medios de comunicación divulgan rumores en las redes sociales. Y llamó a la población a cooperar.

El golpe de Estado, inevitable según el general Min Aung Hlaing, quien ahora concentra la mayor parte de los poderes al mando de un gabinete compuesto por generales, desencadenó una lluvia de condenas internacionales.

Tras amenazar con nuevas sanciones, el gobierno de Joe Biden elevó de nuevo el tono el martes contra Birmania, que se ha convertido en el primer gran test internacional para el nuevo presidente estadounidense.

Hemos llegado a la conclusión de que Aung San Suu Kyi y el expresidente Win Myint han sido depuestos en un golpe militar, afirmó Washington.

Esta decisión bloquea la ayuda directa de Estados Unidos al Estado birmano.

Pero se trata de un acto simbólico: el ejército birmano ya se halla bajo sanciones desde las atrocidades cometidas por los militares en 2017 contra la minoría musulmana rohinyá y que llevó a Birmania a ser acusada de genocidio por investigadores de la ONU.

China, la aliada 

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el martes con urgencia y a puerta cerrada, pero no logró ponerse de acuerdo sobre un texto. Las negociaciones continúan, informó un diplomático que pidió el anonimato.

Para ser adoptada, esta declaración necesita el apoyo de China, que ejerce un derecho de veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad.

Pero Pekín sigue siendo el principal respaldo de Birmania en la ONU. Durante la crisis de los rohinyás, China obstaculizó todas las iniciativas en el Consejo de Seguridad, por considerar que el conflicto con la minoría musulmana era un tema de asuntos internos birmanos.

La LND pidió en Facebook la liberación inmediata de Aung San Suu Kyi, de 75 años, y de otros altos cargos, una mancha en la historia del Estado. El ejército debe reconocer el resultado de las elecciones de noviembre, agregó el partido que estaba en el poder desde las legislativas de 2015.

Según un diputado de la LND, que pidió el anonimato, la Premio Nobel de la Paz de 1991 y el expresidente Win Myint se encuentran bajo arresto domiciliario en la capital, Naipyidó.

Un portavoz del partido precisó que no habían hablado con ella pero unos vecinos la vieron caminando por el jardín de su residencia oficial.

El ejército ha prometido elecciones cuando se levante el estado de emergencia de un año.

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