La líder de la oposición bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya defendió el martes que "una revolución pacífica se está produciendo en su país a pesar de la represión de las autoridades que quieren frenar el movimiento contra el presidente Alexandre Lukashenko.
La ola de manifestaciones, inédita desde la llegada al poder de Lukashenko en 1994, inició su tercera semana sin que haya decaído el número de manifestantes, aunque el presidente multiplica sus declaraciones marciales.
Somos la mayoría a partir de ahora. Una revolución pacífica está en curso. No es una revolución geopolítica (...), sino una revolución democrática, aseguró en inglés Tijanóvskaya, que se refugió en Lituania, durante una reunión por videoconferencia con eurodiputados.
La líder de la oposición rechazó los calificativos de prorruso o antirruso o de pro o anti-UE para describir al movimiento, que el presidente Lukashenko presenta como un complot occidental para promover un cambio de régimen y así debilitar las relaciones entre Minsk y Moscú.
Mi país está en crisis, dijo Tijanóvskaya tras haber criticado las detenciones, desapariciones y muertes de manifestantes.
La opositora, que habló desde una cocina y apareció en la pantalla del hemiciclo europeo, presentó la manifestación del 23 de agosto como la más grande de la historia en Bielorrusia y aseguró que los intentos de represión violenta no habían debilitado, sino reforzado la determinación de la nación.
- Negociaciones-
Unas 100.000 personas se manifestaron el domingo en la capital, dando continuidad a la gran marcha que ya se había celebrado el 16 de agosto en Minsk.
Las protestas empezaron tras el anuncio de los resultados de las elecciones presidenciales del 9 de agosto, en que Lukashenko ganó con el 80% de los votos aunque la oposición acusa a las autoridades de haber falsificado el escrutinio.
Nuestras demandas son sencillas: elecciones libres y justas, insistió Tijanóvskaya, quien consideró que está dispuesta a negociar con las autoridades y aceptar una mediación de organizaciones internacionales, aunque pidió respeto para la soberanía de Bielorrusia.
La Unión Europea considera ilegítimos los resultados oficiales de las presidenciales y dijo que estaba al lado de los bielorrusos.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, prometió nuevas sanciones contra un número sustancial de dirigentes bielorrusos y responsables de la violencia, represión y fraude electoral.
Los dirigentes europeos también exigieron al presidente ruso, Vladimir Putin, que presione a su socio Lukashenko para que favorezca el diálogo con la oposición.
Pero el Kremlin considera que la crisis política en esta exrepública soviética es un asunto interno y condena los intentos de injerencia extranjera.
- Detenciones de opositores y huelguistas -
El número dos del departamento de Estado estadounidense, Stephen Biegun, se reunirá el martes en Moscú con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, tras haber encontrado el martes en Vilna a Tijanóvskaya, que le pareció alguien muy impresionante.
Lukashenko, que el domingo se mostró con un fusil de asalto en la mano, sigue oponiéndose a ceder ante los manifestantes, que calificó de ratas y pidió a las fuerzas de seguridad que acaben con los incidentes y al ejército que defienda las fronteras.
Las autoridades multiplicaron en los últimos días las detenciones de opositores y huelguistas.
Como muestra de esta presión creciente, la escritora Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura en 2015, fue convocada para ser interrogada al formar parte del consejo de coordinación" compuesto por la oposición para organizar la transición política.