El nuevo virus detectado en 35 personas en el este de China puede que no provoque una nueva pandemia en el mundo, pero revela la facilidad con la que se están transmitiendo enfermedades animales a los seres humanos.
De acuerdo con las últimas publicaciones, se conoció que este virus, denominado Langya henipavirus, infectó a granjeros y otros residentes.
Un equipo de científicos cree que puede haberse propagado directa o indirectamente a las personas a través de las musarañas (pequeños mamíferos parecidos a topos que se encuentran en una amplia variedad de hábitats).
“Estamos subestimando enormemente la cantidad de estos casos zoonóticos en el mundo, y este virus Langya es solo la punta del iceberg”, advirtió el experto en virus emergentes Leo Poon, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Hong Kong. El virus, a la fecha, no causó ninguna muerte, pero se detectó en 35 pacientes con fiebre no relacionados en hospitales en las provincias de Shandong y Henan entre 2018 y 2021, dijeron los científicos. Este hallazgo está en sintonía con las advertencias de los científicos de que los virus animales se están propagando regularmente sin ser detectado en personas de todo el mundo. Sin embargo, para reducir el riesgo de que un virus emergente se convierta en una crisis de salud mundial, “es necesario llevar a cabo una vigilancia activa de manera transparente y colaborativa a nivel internacional”, dijo Linfa Wang, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Duke de Singapur. Se considera queel 70 % de las enfermedades infecciosas emergentes han pasado a los humanos a través del contacto con animales, en un fenómeno que, según los científicos, se aceleró a medida que las crecientes poblaciones humanas se expanden a los hábitats de la vida silvestre.