El oso panda gigante salió de la categoría de “en peligro de extinción” para ubicarse en la calificación de "vulnerable". Un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) confirma el crecimiento poblacional del simpático animal.
En la década de 1980, los científicos advirtieron que el panda gigante podría desaparecer de los bosques de China antes de que terminara el siglo. De manera urgente, se implementaros diversos planes para estabilizar la población y conseguir que incremente. Las proyecciones eran preocupantes y señalaban un destino irreversible para una de las especies más conocidas del mundo.
Cuarenta años después, la realidad es distinta: la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) anunció recientemente que el panda gigante dejó de estar en peligro de extinción y ahora se encuentra clasificado como “vulnerable”. En los años 80, científicos alertaron sobre la inminente extinción del panda gigante en China antes de finalizar el siglo XX.
El crecimiento de la población silvestre de pandas gigantes fue posible gracias a la implementación de políticas públicas que incluyeron la creación de reservas naturales, la restauración de corredores biológicos y la restricción de actividades humanas en zonas clave.
China amplió las áreas protegidas y recuperó extensos bosques de bambú, el alimento fundamental para la especie, en las montañas del suroeste del país. Estas medidas, sumadas a campañas educativas y programas de reproducción, permitieron revertir una tendencia que durante años fue crítica.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) celebró la reclasificación, aunque advirtió sobre la necesidad de no relajar las estrategias de conservación.
“Este logro demuestra que los programas de conservación coordinados entre organizaciones, comunidades y gobiernos pueden funcionar”, destacaron voceros de la entidad. La experiencia del panda gigante se convirtió en una referencia internacional para la gestión de especies amenazadas.
La protección de grandes extensiones de bosques de bambú resultó esencial, ya que la planta define tanto la dieta como las posibilidades de supervivencia de la especie. “La salida del panda de la lista de especies en peligro no debe interpretarse como el final del camino”, advirtió la UICN en su último reporte.