Y de repente se dio cuenta que estaba comiendo pan, o lo primero que encontró. Que se despertó a las 4:00 de la madrugada, y de manera casi automática se dirigió a la cocina a comer.
Esa es una escena común para muchas personas. Consumen lo que sea, sin tener hambre, a horas inadecuadas. El siquiatra clínico Eloy Ávila explica que ello no es hambre, es ansiedad. Y es frecuente en gente que está viviendo en medio de una crisis, que le afecta a su comportamiento.
La pandemia del coronavirus está causando estrés y hasta pánico en muchas personas. El estar encerrados en casa por un mes y cambiar los hábitos trae consigo una alteración mental que puede generar "ansiedad postraumática.
La gente tiene miedo de la situación que estamos viviendo, y es lógico, porque a diario nos bombardean con información apocalíptica. Los números de muertos por Covid-19 aterran", comentó el profesional. Y como consecuencia de ello se entra en ansiedad, algunos lo manifiestan comiendo sin necesidad y en abundancia.
¿Cómo darse cuenta?
La ansiedad no es normal y la podemos detectar cuando luego de realizar un acto no pensado, como por ejemplo comer, se siente arrepentimiento. De igual manera, cuando se siente nerviosismo por situaciones sentimentales, económicas o laborales; cuando el sueño se vuelve liviano y los sueños son tormentosos, o cuando se pierde el apetito.
¿Y qué hacer?
Hay varias formas de combatir la ansiedad. Lo principal es reconocer que se atraviesa un momento crítico, pero que se puede superar.
Para evitarla o combatirla se deben realizar actividades físicas, como caminar o andar en bicicleta. También debe hacerse un momento de pausa, pensar y analizar críticamente lo que está sucediendo.
Comer en las horas adecuadas, es decir desayunar, almorzar y cenar cuando se debe. Evitar alimentarse de manera rápida y en tiempo no adecuado. Limitar el consumo de café y hierba mate, pues la cafeína altera los nervios.
Mascar chicle es un acto que ayuda a disminuir los niveles de ansiedad. Lo mismo que consumir refrescos, ensaladas de frutas, gelatina light, arándanos y alimentos crocantes que requieran masticación, sin que ello signifique un aporte calórico al organismo.