Grace Pudel es una niña solitaria que colecciona caracoles. No es ni mucho menos la persona más popular del colegio. Su hermano Gilbert está siempre atento para protegerla de los matones. Apenas habla, le cuesta hacer amigos, es huérfana de madre y su padre es alcohólico. También le encantan las novelas románticas y rige su día a día en relación con su particular rutina, sin grandes aventuras, hasta que su padre fallece. Su muerte le obliga a separarse de 'su' persona, su única familia: Gilbert. Distanciados por cientos de kilómetros, que acortan escribiéndose cartas, aguardan con ilusión, anhelo y ansiedad a su reencuentro.
Acoso, explotación, abuso, intento de suicidio, adicción a las drogas, gordofobia, pérdida, aislamiento, homofobia y hasta la asfixia provocada por una familia que funciona como la peor de las sectas religiosas convergen en Memorias de un caracol.
La nueva y brillante película de Adam Elliot –director de la también prodigiosa Mary and Max (2009)– que, pese al absoluto drama en el que están sumidos sus protagonistas; su resultado es un bellísimo retrato de la vida, la familia y la aceptación. El largometraje, que llega este jueves 13 de marzo a los cines del país, viene de ganar los BFI London Film Festival 2024 como Mejor película y estar nominada al Oscar a la Mejor película de animación.
Mirá el tráiler a continuación: