En medio de los festejos por los 200 años de fundación de Bolivia, los aplausos no solo se dirigen a los héroes de la independencia y a las gestas patrióticas. También se escuchan —y con fuerza— para homenajear a quienes han vivido más de un siglo. EL DEBER rescató dos historias en el contexto de un país que tiene mayores indicadores de esperanza de vida. Los datos dan cuenta que la población envejece de manera progresiva
Es el caso doña Carmen Saucedo Ayllón de Antelo, quien nació el mismo año del Centenario, o el coronel Gustavo Rojas Retor, que acaba de cumplir 101 años. Ambos son testimonio vivo de un país que cambia, envejece y, al mismo tiempo, se aferra a sus raíces más profundas.
El caso de doña Carmen, celebrada por su extensa familia en Santa Cruz el pasado 9 de mayo, refleja la historia de una mujer que fue sostén, guía y guardiana de valores esenciales como la unidad, la buena alimentación, el descanso, y el amor familiar. Nacida en 1925 en Concepción, creció entre carretas, telares y platos típicos preparados con esmero. Hoy, rodeada de más de 40 descendientes directos, mantiene una lucidez admirable y una curiosidad política inagotable. Su receta para la longevidad: “comer bien, dormir suficiente, no tener vicios y estar rodeada de amor”.
Por su parte, el coronel Gustavo Rojas Retor, nacido en Santa Ana de Velasco en 1924, ha forjado una vida intensa al servicio del país. Fue comandante policial, docente, legislador penitenciario y fundador de varias instituciones. Vive en Santa Cruz, rodeado de hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. Asegura que su secreto es “trabajar siempre, portarse bien y no tener problemas con nadie”. A sus 101 años, no solo conserva una memoria activa, sino que recibe cartas de admiración desde todo el país, mientras un libro sobre su vida ya está en preparación.
El coronel Gustavo Rojas Retor nació en 1924 en Santa Ana de Velasco. Sirvió en la Policía Ambos centenarios forman parte de un fenómeno que crece en Bolivia: la longevidad. De acuerdo con el estudio Dimensiones demográficas del envejecimiento en Bolivia (UMSA, 2016), la esperanza de vida al nacer era, hace 10 años, de 68 años (65 para hombres y 70 para mujeres), una cifra que si bien está por debajo del promedio regional, ha ido en ascenso constante. Los años de incremento en esperanza de vida, por ejemplo, aumentó de 6,6 años en los años 80 a 10,8 años en años recientes. Según proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de envejecimiento —que mide la relación entre adultos mayores y jóvenes— pasó de 13,6 en 1950 a 31,0 en 2025, y alcanzará 82,1 en 2050. Este dato revela que Bolivia ha entrado en una etapa moderadamente avanzada de envejecimiento poblacional, un proceso que ocurre en paralelo a la caída de la natalidad y el crecimiento lento de la población total, que según el Censo 2024 alcanza los 11,3 millones de habitantes. Esto plantea retos urgentes. “El envejecimiento requiere una visión integral de política pública”, advierten los investigadores René Pereira Morató y Daniel Hernando López. El país debe prepararse con políticas de salud geriátrica, pensiones sostenibles, viviendas adecuadas y ciudades amigables para las personas mayores. También se necesita garantizar el acceso a la tecnología, la participación ciudadana y la visibilidad de los adultos mayores en la vida cultural y política. Pero más allá de los números, el país tiene ejemplos vivos que nos recuerdan que envejecer no es retirarse de la vida, sino protagonizarla con otros ritmos. Doña Carmen sigue preguntando por los resultados de encuestas electorales. Don Gustavo sigue recibiendo cartas. Y ambos abrazan a sus tataranietos con la sabiduría de quienes han vivido dos siglos distintos: buena parte del siglo XX y lo que va del XXI. En este Bicentenario, Bolivia no solo celebra su pasado fundacional, celebra también a sus centenarios. Porque si el país se mantiene de pie, es también gracias a quienes han tejido su historia con paciencia, disciplina y amor por la vida. Y mientras las estadísticas nos hablan de una población que envejece, las historias de doña Carmen y del coronel Rojas Retor nos enseñan que envejecer no es el final de nada: es, muchas veces, el momento más pleno del alma de un país que nunca se rinde. DATOS DEL PAÍS Tensión. El último recuento debía haberse realizado en 2022, pero se postergó a pesar de los reclamos regionales. Recursos. Los resultados del censo son clave para la asignación de recursos de la coparticipación
2024. Ese año se realizó el séptimo censo de población y vivienda con 11.312.620 habitantes.