El abuso de pantallas, dispositivos móviles y entornos digitales ha dado lugar a un fenómeno silencioso pero creciente: las tecnopatías. El término engloba a un conjunto de trastornos físicos y psicológicos derivados del uso excesivo o inadecuado de tecnologías, desde problemas visuales y musculares hasta adicciones digitales y ansiedad. Aunque muchas de estas afecciones se presentan de manera progresiva, sus consecuencias pueden llegar a ser severas si no se reconocen a tiempo.
“Las tecnopatías son un grupo de patologías asociadas al consumo o la utilización de medios tecnológicos… hay patologías asociadas a la adicción hasta las patologías asociadas a la degeneración de algunas estructuras orgánicas”, explica Alejandro Baptista, experto en anatomía patológica y docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).
El especialista advierte que estas condiciones se manifiestan tanto en el cuerpo como en la mente, y que su origen está estrechamente relacionado con la frecuencia e intensidad con la que interactuamos con dispositivos electrónicos.
A partir de esta premisa, surge una pregunta clave: ¿qué hace a las tecnopatías diferentes de otros trastornos contemporáneos? Según Baptista, se trata de afecciones directamente ligadas a hábitos digitales que modifican nuestra postura, nuestra calidad de sueño, nuestra capacidad de concentración e incluso los mecanismos de recompensa del cerebro.
Esto explica que muchas tecnopatías compartan síntomas —dolor tensional, irritabilidad, fatiga—, pero se originan en comportamientos distintos, desde mirar pantallas por horas sin pausas hasta la necesidad compulsiva de revisar el teléfono. Por ello, aunque diversas en forma, estas patologías tienen un punto en común: todas surgen cuando la relación con la tecnología se vuelve desequilibrada.
Tecnopatías más comunes
El archivo base identifica una serie de tecnopatías físicas y psicológicas que afectan a usuarios de todas las edades con creciente frecuencia:
- Fatiga visual y síndrome del ojo seco
La reducción del parpadeo frente a pantallas provoca sequedad, visión borrosa, enrojecimiento y cansancio ocular. La exposición prolongada puede desencadenar el síndrome del ojo seco.
- Tendinitis, dolores cervicales y lesión musculoesquelética
Posturas inadecuadas, uso intensivo del teclado o del móvil y movimientos repetitivos generan inflamación de tendones, contracturas, hernias discales, cervicoartrosis y dolores de cabeza.
- Síndrome del túnel carpiano
El uso continuo del mouse o del teclado comprime el nervio medio del antebrazo hacia la mano, produciendo dolor, hormigueo y pérdida de fuerza.
- Insomnio tecnológico
El “vamping”, o uso nocturno del celular, altera la producción de melatonina y afecta los ritmos circadianos. Es especialmente frecuente en adolescentes.
- Nomofobia
Miedo irracional a quedarse sin el teléfono, quedarse sin batería o no tener conexión.
- Síndrome de Google
Consiste en buscar síntomas y autodiagnosticarse sin criterio médico, además de delegar el pensamiento al buscador.
- Mensaje o llamada imaginaria
La sensación de que el teléfono vibra o suena cuando en realidad no lo hace, producto de una hiperalerta digital.
Cómo prevenir las tecnopatías
La prevención requiere hábitos conscientes y una relación más equilibrada con la tecnología. Baptista da varias recomendaciones clave para reducir riesgos físicos y psicológicos :
- Establecer horarios limitados de conexión, reservando momentos específicos para revisar redes, mensajes o noticias.
- Realizar pausas activas cada 45 minutos y practicar estiramientos durante la jornada laboral o de estudio.
- Mejorar la ergonomía: mantener la espalda recta, elevar la pantalla al nivel de la vista, apoyar la cabeza en un respaldo y elevar el móvil para evitar la inclinación cervical.
- Fomentar actividades presenciales y al aire libre, para reducir el aislamiento social.
- Evitar dispositivos en el dormitorio y respetar horarios de sueño estables.
- Practicar ejercicio físico regularmente mejora la atención, el rendimiento y reduce el impacto del estrés digital.
- Moderar el uso de tecnologías, como enfatiza Baptista: “Tenemos que tener control sobre su uso, tratar de establecer horarios para acceder a ellas”.
Las tecnopatías representan el lado menos visible de la vida digital. Aunque la tecnología facilita la comunicación, la educación y el trabajo, su uso sin límites puede derivar en problemas que afectan la salud integral.
El desafío actual, como sostiene Baptista, no está en renunciar a los dispositivos, sino en utilizarlos con responsabilidad. Identificar síntomas, adoptar prácticas de higiene digital y reconectar con espacios físicos y sociales son pasos esenciales para mantener el equilibrio en una era donde la frontera entre bienestar y dependencia tecnológica es cada vez más delgada.