El empleo del futuro ya no se limita a las oficinas tradicionales ni a los contratos indefinidos. Hoy, las startups están redefiniendo la manera de trabajar, innovar y generar desarrollo económico en Bolivia. Estas iniciativas emergentes, basadas en la tecnología y la innovación, no sólo resuelven problemas reales, sino que también impulsan nuevos modelos de empleo más flexibles, inclusivos y sostenibles.
Este tema fue abordado por Laura Zerain, abogada especialista en derecho y nuevas tecnologías, e investigadora de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES Bolivia), durante el tercer Foro Internacional de Economía Creativa (FIEC 2025), organizado por la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, en El Alto.
Para la experta, se debe repensar la formación, las políticas públicas y la cultura laboral para que “las startups puedan florecer y convertirse en motores del futuro”.
Zerain explica que las startups no son simples emprendimientos; son proyectos que nacen con la misión de resolver problemas mediante tecnología, creatividad e innovación.
“El componente que tiene es este tema tecnológico, de innovación, de solución de un problema y la característica principal es que buscan una aceleración y un crecimiento hacia fuera”, señala.
Destaca, también, que “el gran valor” de estas iniciativas es que no solo generan impacto local, sino que tienen la capacidad de escalar hacia mercados internacionales, exportando conocimiento y talento boliviano. Este potencial convierte al ecosistema de startups en un espacio clave dentro de la economía creativa.
Según el Mapeo del Ecosistema de Tecnología Digital en Bolivia 2025, la evolución del número de startups y de los principales actores del sector evidenció una etapa de estabilidad durante siete años. No obstante, tras la pandemia se produjo un repunte significativo, alcanzando un máximo de 185 startups en 2022. Posteriormente, la cifra descendió a 147 en 2023, se recuperó a 167 en 2024 y volvió a registrar una leve caída en 2025, con 155 startups.
Capital de riesgo: la pieza que falta en Bolivia
Uno de los mayores desafíos para el ecosistema emprendedor en Bolivia es el acceso al financiamiento. “Lo ideal en un ecosistema de startups es tener una idea para solucionar un conflicto con innovación y tecnología, y acceder a un capital que te ayude a acelerar este crecimiento”, afirma Zerain.
En países con mayor desarrollo, este financiamiento llega a través del venture capital o capital de riesgo –una forma de financiamiento en la que los inversores profesionales aportan capital a startups innovadoras con alto potencial de crecimiento a cambio de una participación accionaria– que asume parte accionaria de una startup, en lugar de exigir garantías como un crédito tradicional. Sin embargo, en Bolivia este tipo de inversión aún es incipiente.
“Lastimosamente no existen en Bolivia como tal. Existen muchos requisitos, por ese motivo debería haber una instancia operativa del Estado que no solo impulse esta narrativa, sino que pueda dar ese apoyo necesario”, advierte.
Aunque existen incubadoras y aceleradoras privadas, como Aceleratec o Innova Santa Cruz, Zerain subraya que el apoyo estatal sería fundamental para democratizar el acceso a estas oportunidades.
Empleo del futuro: nuevos modelos laborales
Las startups no solo transforman la economía, también cambian la forma en que entendemos el empleo. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hasta el año 2037 se crearán más de 800.000 nuevos empleos en base a la aceleración tecnológica. Estos puestos de trabajo exigirán nuevas competencias, habilidades digitales y, sobre todo, la capacidad de adaptarse a entornos cambiantes.
Por ello, Zerain puntualiza que la educación también debe transformarse. “Nos enseñan que cuando salimos del colegio debemos buscar empleo, entonces nosotros tenemos que ser generadores de empleo, tener las herramientas para que no solamente busques, sino que también puedas generar”.
Inclusión y talento local: una oportunidad en construcción
El futuro del empleo ligado a startups no puede quedarse solo en las grandes ciudades. Zerain enfatiza la importancia de impulsar polos de innovación en territorios como la Chiquitania o El Alto, donde existe un enorme potencial juvenil y creativo.
El acceso a la información y la conectividad son factores clave para ampliar estas oportunidades. Hoy, herramientas como el Mapeo del Ecosistema de Tecnología Digital en Bolivia 2025 permiten conocer qué startups existen, quiénes son los actores de apoyo y qué recursos están disponibles. Esto facilita que más jóvenes puedan convertir sus ideas en proyectos viables.
Riesgos y desafíos: un camino que requiere políticas claras
Si bien las startups son espacios de innovación, también representan un camino desafiante. La ausencia de políticas claras y de un marco normativo específico limita su expansión. “Es un espacio riesgoso porque no existe tampoco la normativa. Es desafiante pero no limitante”, reconoce Zerain.
Para ella, incursionar en este ecosistema es, a pesar de todo, una apuesta por el país. “Yo creo que uno realmente, si toma esta decisión de pertenecer a este ecosistema, le está haciendo un bien a Bolivia. Están arriesgándose porque todo lo que empieza también va formándose y gestándose hasta que podamos tener políticas necesarias para dar este impulso”.
El empleo del futuro ya está en marcha y las startups son uno de sus principales vehículos. Bolivia enfrenta retos en financiamiento, educación y normativa, pero también cuenta con un talento joven dispuesto a innovar.
Como afirma Laura Zerain, se trata de un cambio cultural que no debe generar temor, sino motivación: “Esa disrupción que nosotros planteamos está transformando todo, y no hay que tenerle miedo al cambio. Hay que adaptarnos, pero también de una forma muy inclusiva y social”.
Finalmente, el futuro laboral no será solo de quienes busquen empleo, sino también de quienes se atrevan a crearlo.