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Violencia contra la mujer: el luto y las cicatrices que desgarran a las familias

Domingo, 02 de julio de 2023 a las 23:36
Las víctimas que rompen el silencio cuestionan que no se cumplen las medidas de protección establecidas en la norma


Niños huérfanos, padres que lloran a sus hijas y familias desgarradas por el dolor es lo que deja el feminicidio en el país, que solo en este primer semestre se cobró la vida de 45 mujeres.

Este flagelo no solo siembra luto, sino que detrás de la puerta de muchos hogares está la angustia y el desconsuelo de mujeres que no se atreven a romper el silencio y soportan la violencia dejando en la impunidad a agresores que deben estar rindiendo cuentas a la justicia.

La protección está escrita en la Ley 348 (Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida libre de Violencia), pero esto todavía no ha calado en todos los hogares, donde hay muchas mujeres que desconocen que hay refugios para víctimas de maltrato. Y para otras aún no se traduce en su salvación, porque es muy débil el cumplimiento, principalmente cuando se trata de acatar las restricciones de acercamiento de su agresor.

Las cifras de feminicidios y violencia contra la mujer son alarmantes. Solo en el primer semestre 45 mujeres fueron asesinadas por su esposo, novio, conviviente o expareja, y se registraron 23.686 casos de violencia contra ellas en el país.

Profesionales que trabajan en el área familiar y penal señalan que la mayoría de las mujeres que pierden la vida a manos de sus parejas son las que no denuncian, pero muchas de las que se atreven a romper el silencio también corren riesgo porque a veces la justicia ordena que los agresores no se les vuelvan a acercar y otras medidas de protección, pero estas no se cumplen.

Algunas víctimas se ven obligadas a denunciar públicamente que, si algo les pasa, hay un responsable, y hasta se ven obligadas a abandonar sus procesos. Así ocurrió con una jovencita a quien su agresor la hostigó hasta en su trabajo.

 “Hoy fue el peor día de mi vida porque en mi lugar de trabajo estaba presente mi agresor. Sentí miedo, llamé a la Policía, llegó, pero no hizo nada, mi agresor se fue riendo. Mis medidas de protección no sirvieron de nada. Lamentablemente, la justicia no existe, todo es pantalla, es por eso que voy a dejar mi caso y, si algo me ocurre, ya saben de quién se trata. ¡La justicia no existe!, ¡no es existe!”, contó llorando a través de sus redes sociales la joven.

También llama la atención la violencia extrema en los feminicidios, como fue el reciente caso de María Ferrufino Molina, de 47 años, quien perdió la vida apuñalada varias veces y golpeada con un combo en la cabeza.

Martha (nombre ficticio) de una víctima de violencia dice que la independencia económica la ayudó a perder el miedo y romper con la violencia. Vivió dos situaciones de maltrato.

Según su relato, con su primera pareja se conocieron cuando ella acabó el bachillerato y se convirtió en madre rápidamente. Estaba sola y pensó que si se buscaba una pareja tendría un compañero y una familia. Dependía completamente de su pareja. “Estaba atrapada, no podía salir y sufría de todo, miradas y hasta golpes”, indicó. Durante años soportó violencia psicológica y física, hasta que en una ocasión decidió escapar. Alquiló un cuarto, encontró un trabajo y decidió estudiar.

Con los años se volvió a enamorar. Pensaba que esta vez la situación sería diferente, pero después de ser madre por segunda vez, su pareja pasó de los celos a los golpes. En esta ocasión no dudó en demandarlo y consiguió que vaya preso por un tiempo. Luego de la separación, el hombre la demandó para exigir visitas y la justicia accedió. Ahora continúan en los pleitos legales, pero ella ha demostrado que está dispuesta a enfrentarlo, incluso ha buscado apoyo y paga los honorarios de su defensa en cuotas. “Lo importante es perder el miedo, si no te enfrentas, no es posible salir del círculo de violencia”, dice.

En la familia
Para el jefe del Departamento de Género y del Servicio Legal Integral Municipal (SLIM), Juan Carlos Honor, el incremento de la violencia muestra una pérdida de valores y una falta de comunicación entre padres e hijos.

Lo que más atienden en en este servicio municipal son casos de violencia familiar y muchas veces las víctimas se comunican a través de la línea gratuita 156 y mandan la ubicación. “Nosotros tenemos personal capacitado que se encarga de atender estos llamados de auxilio y se acude a verificar”, indicó.

Uno de esos casos se dio con una señora que llamó a las 5:00 indicando que su esposo le pegó, pero luego dijo que había salido. Igual se acudió a ver lo que pasaba y constatar que efectivamente no estaba en peligro, pero no había nadie en su casa. A la 8:00 volvió a llamar y nuevamente se acudió a prestarle ayuda.

“La mayoría de las mujeres es agredida por el cónyuge con el que vive”, indica Honor.

Las agresiones a veces son tan fuertes que no solo les dejan más de 30 días de impedimento, sino que dejan secuelas físicas y psicológicas para toda la vida.
“Los hechos no tienen estatus social ni económico, eso es irrelevante, pero mayormente los delitos se dan los fines de semana porque es donde más consumen bebidas alcohólicas y empiezan los problemas”, cuestiona.

El jefe de Género señala que lamentablemente la mayoría de las víctimas de feminicidio son las que no rompen el silencio por varias razones, como la dependencia económica.

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