Servicios de catering keto, vegetariano o vegano que se ofertan como una promesa para la salud, mucha carne de soya, y sobre todo bastante verde sobre la mesa.
Aumenta la cantidad de personas que cambian sus hábitos nutricionales por razones distintas, ya sea por amor a los animales para no alimentarse de su dolor, con el objetivo de perder peso o simplemente para estar saludables.
Sin embargo, es imposible estar sanos con recetas para el montón y sin una asesoría personalizada que contemple las debilidades y las fortalezas de cada organismo. Ni siquiera un especialista en nutrición debería aconsejar ingredientes y combinaciones sin análisis médicos previos que muestren si el paciente tiene diabetes, resistencia a la insulina, problemas de tiroides, etc.
Interacciones
Como ejemplo, en el caso de las personas con afecciones de la glándula tiroides, están contraindicados los alimentos bociógenos, es decir los que tienen elementos que bloquean la absorción del yodo, como coliflor, brócoli, col, soya (harina y leche de soya, tofú), etc.
“Durante muchos años el enfoque ha sido solo el de seguir un tratamiento farmacológico (levotiroxina) y ‘aceptarlo’. El acercamiento tradicional del hipotiroidismo era demasiado simplista y poco se decía a nivel nutricional”, explicó Aitor Sánchez, experto en temas alimenticios de La Vanguardia.
Entre otras recomendaciones dietéticas habló de no interferir con la medicación, separando alimentos como el café, el té, pomelo o soya de los momentos en los que la persona ingiere el fármaco para la tiroides.
En el caso de hipotiroidismo provocado por un problema autoinmune, es el caso del hipotiroidismo de Hashimoto, Sánchez dijo que suele prescribir dietas con efecto antiinflamatorio o para controlar las respuestas autoinmunes, “pueden restringirse carne, huevos, algunas legumbres, lácteos o cereales”, acotó.
En el caso de las personas con altos niveles de ácido úrico, según la Clínica Omega Zeta, de España, no son muy recomendables las verduras ricas en purinas, como los puerros, las espinacas, los espárragos o la coliflor, así como la salsa de ketchup o la mostaza.
La resistencia a la insulina es otro de los grandes males de este tiempo que ayuda a incrementar las estadísticas de diabéticos, de no seguirse una dieta adecuada.
En esta parte, una de las mayores recomendaciones de los especialistas es tener cuidado con el consumo de frutas, una práctica aparentemente saludable.
Un ejemplo es el gusto por los jugos naturales, que al contener varias frutas aumentan el ingreso de azúcares al organismo. El consejo es priorizar el agua y apostar por la fruta como alimento, no como líquido. Asimismo, a la hora de elegir alguna fruta, que sean las de menor índice de azúcares. La uva es una de las que menos se sugieren a personas con ciertas patologías, junto con esta figuran el higo, los dátiles, manga, guineo, manzana roja, etc. Mejor sería optar por coco, limón, arándano, pomelo, etc.
Pocos lo hablan
Un tema al que no se da la importancia necesaria es el de los pesticidas, que se conocen como la docena sucia.
Los alimentos con más residuos tóxicos, según Environmental Working Group (EWG), son el durazno, la manzana, cereza, uva, frutilla, pera, apio y espinaca. Todos estos tienen en común que suelen consumirse sin pelar, en el caso de las frutas, y en las verduras, apenas con una lavada de por medio.
Los efectos son nefastos, los estudios relacionan a estos pesticidas en los alimentos con problemas de cáncer, daño al sistema inmune y reproductivo de las personas, cada vez más comunes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó advertencias sobre la docena sucia, ya que además del impacto a la salud, produce daños ambientales.