“Haz que todo valga la alegría, no la pena”. Esa es la frase que acompaña a Deisy Barrera Mendoza (49), una mujer cuya historia inspira a otras porque supo transformar la adversidad en una oportunidad y en poco tiempo se ganó un espacio en el mundo corporativo.
Es directora y cofundadora de ECO Bolivia. Fue la primera boliviana en certificarse como entrenadora de oratoria por la Escuela Chilena de Oratoria. Es coach de vida y coach ejecutivo.
Apasionada por el desarrollo personal es una convencida de que saber comunicar es la clave para proyectarse como profesionales y empresarias.
“¿Saben cómo llegué hasta aquí?”, dice ante un centenar de mujeres y relata su historia. Todo empezó hace poco más de tres años, cuando su exesposo le comentó que se mudaría a Estados Unidos llevando a sus cuatro hijos. Ellos también estuvieron de acuerdo.
En enero de 2020, con el corazón partido firmaba los documentos para que pudieran salir del país, pero en marzo llegó la pandemia y le permitió quedarse en cuarentena con sus hijos.
“El mundo es así y Dios quería moldear mi carácter: un 29 de mayo de 2020 el padre de mis hijos me avisa que saldría un vuelo solidario llevando a los pasajeros que quedaron varados en Bolivia”.
Dos días después, en pleno confinamiento y en una ciudad desierta, Deisy llevaba a sus hijos al aeropuerto con la vida de ellos en una maleta.
Tanto era su dolor que no pudo ingresar al aeropuerto para despedirse, lo hizo en el parqueo. Recuerda que fue la primera vez que pronunció esa frase: “Hagan que esto valga la alegría, no la pena porque la pena ya la estamos viviendo”.
Pasó un mes y medio, y Deisy seguía llorando por la partida de sus hijos, hasta que, en una de las largas llamadas telefónicas, uno de ellos le dijo que su padre estaba feliz y ellos se habían habituado a su nueva forma de vida. Fue un sacudón para ella. “Ese día con determinación férrea decidí que yo iba a vivir mi momento, ese día tomé la decisión de que me iba a dedicar a lo que me gusta: ser coach, ¿cómo lo iba hacer?, no tenía la más mínima idea”, dice.
Barajó opciones y decidió mudarse a Chile para estudiar en la Escuela de Oratoria. Al finalizar su entrenamiento, se asoció con el dueño de dicha organización y ahora llevan dos años en Bolivia.
Siempre se preguntaba qué vieron en dicha compañía para querer asociarse con ella y la respuesta fue: deseo de querer lograr un sueño, determinación y don de servicio.
Está agradecida con lo que ha logrado porque es una mujer autónoma y puede ir a ver a sus hijos cuando quiere.
Marina Suárez Arana (50) trabaja al rubro de alimentos, es gerente general de Horneados Únicos de Luz Marina. Es orgullosa de seguir un legado que viene desde su madre, pero desde 2008 los siete hermanos empezaron a ver el emprendimiento con una visión empresarial. “Cada familia tiene sus recetas, todas muy ricas, al estilo de la madre o de la abuela que la fueron pasando de generación en generación.
En nuestro caso, replicamos lo que nuestra madre nos enseñó”, comenta al destacar el crecimiento y logros que han conseguido. Ella es orgullosa de estar al frente de esta empresa familiar y asegura que hay muchas oportunidades para las mujeres. “Sobre todo cuando se capacitan, porque eso abre muchas puertas”, dice.
Silvia Quevedo, presidenta de la Cámara de Mujeres Empresarias de Bolivia (Camebol), asegura que buscan “empoderar a la mujer en el ámbito empresarial”.
Remarca que ellas emprenden por necesidad y por oportunidad, por eso se impulsan capacitaciones y programas de empoderamiento femenino.
“Les cuesta mucho decirnos empresarias, siempre nos dicen emprendedoras. Todos los que llevamos adelante un negocio somos emprendedores, pero el empresario lo hace de manera ordenada”, recalcó.
Camebol está conformada por una red de 1.000 mujeres en siete filiales del país y en Santa Cruz aglutina a un centenar de empresarias y llegan a unas 500 emprendedoras.
Quevedo remarca que aún se lucha por una equidad de género y mayor flexibilidad laboral para ser más competitivas. “Las leyes tendrían que modificarse para que se puedan hacer contrataciones por horas, pero que tenga una cobertura social, porque necesitamos dar un salto para que Bolivia esté a la par de los países vecinos en este tema”, subraya.
Otras mujeres señalan que cuando ellas se animan a emprender, se genera un impacto que cruza las puertas del hogar y son capaces no sólo de cambiar su vida, sino también de su comunidad, porque todo funciona como si fuera una onda expansiva.
ELLAS LLEVAN LAS RIENDAS DEL HOGAR Y LUCHAN POR LOS SUYOS Más del 35% de las mujeres en Bolivia asumen la jefatura de su hogar, lo que significa que tres de cada diez cumple con ese rol. Estas son algunas cifras que se destacan ante la proximidad del Día de la Mujer Boliviana, que se celebra el 11 de octubre conmemorando el nacimiento de Adela Zamudio, luchadora por los derechos de la mujer y reconocida escritora y poetisa.