Fotos: Jorge Gutiérrez
Esta previa del Día de la Mujer Boliviana, 11 de octubre, una fecha establecida por decreto desde 1980 durante la presidencia de Lidia Gueiler Tejada, hacemos un simbólico homenaje a todas, y especialmente a la poetisa y escritora cochabambina Adela Zamudio.
La recordamos por su pasión literaria y su obra que continúa inspirando en la vocación por la enseñanza, siendo una pionera en la lucha por la emancipación de la mujer y una precursora del sentimiento de sororidad que crece cada día en los países de Latinoamérica.
Hoy celebramos el talento, la pasión y la dedicación de cuatro artistas que forman parte de la Orquesta Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra. Y este sábado 11 y domingo 12 serán piezas clave en los conciertos ‘Latidos del Oriente’, donde su arte se unirá al de toda la orquesta para rendir homenaje a nuestra identidad. Cada una, desde su instrumento, refleja la capacidad de la mujer boliviana para multiplicarse en distintos roles: madre, esposa, profesional y artista. Sus historias nos recuerdan que ser mujer y artista implica desafiar la exclusión histórica, romper los estereotipos y buscar visibilidad y empoderamiento.
Valeria Machua Aban
Trombón
Tiene 32 años y aprendió a tocar trombón a los 15, en la Escuela Hombres Nuevos del Plan 3000. Reconoce que su instrumento es poco común en mujeres, pero asegura que no existen barreras para aprenderlo:
“Sólo se necesita tener ganas”, afirma. Forma parte de la Filarmónica desde hace cinco años y también integra la Banda Sinfónica de la Sierra. Además de su faceta musical, trabaja como enfermera encargada del quirófano en el área de oftalmología del Centro Multifuncional Kolping. Es soltera y no tiene hijos.
Luzia Asin Sanz Guerrero
Flauta traversa
Aprendió flauta traversa a los 11 años en el Instituto Eduardo Laredo de Cochabamba, su ciudad natal. Tiene 37 años y vive en Santa Cruz desde hace 18. Es una de las fundadoras de la Filarmónica, agrupación a la que sigue dedicada, aunque también toca en eventos privados. Es psicóloga y trabaja en el centro de musicoterapia Rondó, además de impartir clases particulares de flauta. Está casada y es madre de una niña de siete años que forma parte de un coro infantil invitado al próximo concierto de la Filarmónica.
Además de la flauta, toca piccolo y ukelele.
Blanca Mery Banegas Salas
Violoncelo
A los 15 años se inició en el violoncelo, atraída por su sonido profundo. Al comienzo quería aprender saxofón, pero el alto costo del instrumento la llevó a elegir el chelo, que pudo estudiar en el Instituto de Bellas Artes. También aprendió, de manera básica, flauta dulce. Hoy tiene 40 años, es madre de dos niñas de 13 y 15 años —la menor estudia piano y la mayor, canto lírico—. Integra la Filarmónica desde sus inicios y también forma parte del grupo de música folclórica La Otra. Es maestra de música en el colegio San Lorenzo y da clases en las escuelas Suzuki y Tempus, donde enseña a estudiantes desde la niñez hasta la tercera edad.
Cristina Zankiz
Violín
Comenzó a tocar violín a los seis años, en el Instituto Bellas Artes, donde también estudió piano y guitarra. Hoy, con 40 años, recuerda que tras su paso por la Orquesta Sinfónica Juvenil fundó, junto a un grupo de colegas, la Filarmónica, que pronto cumplirá una década. Integra también la orquesta Arakaendar, especializada en música antigua, y el grupo Zipoli, con el que interpreta repertorio pop en eventos los privados. Es dueña de Music House, una academia de formación musical, y enseña violín. Paralelamente, se graduó como ingeniera financiera, profesión que combina con su empresa. Está casada y es madre de dos niñas: una de 10 años, que toca violín y guitarra, y otra de ocho, que interpreta violín y piano.