En los últimos años, el fuego dejó cicatrices imborrables en varios mercados de la ciudad, provocados por la improvisación y las conexiones clandestinas, lo que se suma a la falta de mantenimiento.
Los deterioros están a la vista. Solo basta recorrer algunos mercados para verificar los daños. En el centro de abastecimiento San Silvestre, del Plan Tres Mil, una maraña de tubos ‘protege’ los cables que se extienden encima de los puestos de madera.
Luisa Apaza, presidenta de una de las cuatro asociaciones de este centro de abastecimiento, cuenta que en 2019 parte del mercado se quemó y hasta la fecha se desconoce la causa.
Una de las comerciantes recuerda que aquella vez “los vendedores corrieron con baldes y botellas con agua desde las casas para apagar el fuego. Los bomberos llegaron cuando ya todo estaba controlado”.
El mercado ocupa un terrero, que ahora las autoridades plantean que sea parte de una doble vía para llegar al obelisco del Plan Tres Mil.
Los locales están divididos por un pasillo angosto, por lo que en caso de emergencia sería difícil salir rápidamente del lugar. Además, el piso tiene desniveles.
Ante el siniestro, los comerciantes vieron necesario hacer algunas mejoras y realizaron la instalación de medidores individuales y extintores. “Si hay algún corte (de luz) en mi puesto, bajo la electricidad. También hay extintores”, resalta Apaza.
Lo mismo sucede en el mercado municipal Noel Kempff Mercado, ubicado en la radial 10, que presenta varios huecos en el techo. La obra fue entregada a un grupo de comerciantes hace más de ocho años, pero ahora está en desuso y, por las condiciones, los pocos vendedores que quedan afirman que es un riesgo permanecer en el lugar.
Los vendedores aseguran que la falta de seguridad está relacionada con la infraestructura. “Ya nadie quiere subir a la otra planta. Parece que hay filtraciones de agua y el techo se está cayendo”, dice una vendedora. Asegura que este problema es de hace más de seis meses y, pese a la solicitud de mantenimiento a la Alcaldía, no lograron atención.
El mercado cuenta con un extintor, pero no está a la mano en caso de emergencia.
Al lado de este mercado funciona otro que es privado, pero que lleva el mismo nombre. En este centro, la mercadería ocupa parte de los pasillos y deja poco espacio para los clientes.
La situación no es distinta en el mercado municipal Turere, ubicado en el Plan Tres Mil, donde la planta alta está inestable y cuando hay varias personas se mueve, aseguran los vendedores.
El supervisor dijo que el municipio solicitó información respecto a extintores y otros temas de seguridad.
En febrero de este año se registró un incendio de magnitud en el mercado 4 de Noviembre, que años atrás fue catalogado como un centro modelo. El fuego dejó en cenizas el esfuerzo de más de 30 años de trabajo de varios vendedores. Resultó dañado todo un bloque, en su planta baja y alta, y todavía se evalúa si la infraestructura será demolida.
También hubo otro incidente en el mercado Lazareto.
El mercado asentado en la rotonda del Plan Tres Mil también ha sufrido un incendio, lo que en su momento apresuró el traslado de los comerciantes al mercado modelo.
Sin embargo, en el lugar se mantienen ambulantes que continúan con las conexiones inseguras para sus puestos improvisados en la vía pública.
Estos hechos, ponen en evidencia la necesidad de realizar un control de seguridad en los centros.
Las adecuaciones
En el mercado nuevo La Ramada, inaugurado hace menos de cinco años, se instalaron medidas de seguridad, como mangueras contra incendios cada tres pasillos, pero ahora algunos de estos equipos son utilizados por los comerciantes para apoyar su mercancía, lo que impediría usarlos en caso de incendio.
Allí se han tomado algunas previsiones, pues cada puesto tiene un térmico para controlar algún corte en caso de emergencia.
“Si hay alguna emergencia, ese interruptor va saltar”, destaca una de las vendedoras en el denominado sector galpón.
Otro vendedor recuerda el incendio registrado hace años en antiguo mercado La Ramada, cuando se quemaron varias casetas.
En el nuevo Los Pozos la infraestructura también cuenta con los extintores y espacios distintivos para colocar mangueras en caso de emergencia.
Medidas de seguridad
El capitán de la Unidad de Rescate Urbano (UUBR), Álvaro Castillo, explicó que durante las emergencias en mercados tienen varios inconvenientes para operar, entre estos el difícil acceso porque existen comerciantes que obstruyen aceras y calles, así como usuarios y clientes que estacionan sus vehículos en lugares no autorizados.
También señala que no existe una señalización adecuada ni hidrantes al alcance.
“En muchas ocasiones (cuando ocurren incendios) las tareas son perjudicadas por los dueños de puestos que, mientras se desarrolla la emergencia, están sacando sus cosas y poniendo en riesgo sus vidas”, dijo Castillo.
En cuanto a las medidas de prevención de incendios en estructuras, indicó que se deberían colocar detectores de fuego y tener personal entrenado en el uso de extintores, que deben ser ubicados bajo norma y en base a un estudio de carga de fuego.
Además, se debe cuidar que la construcción tenga materiales no inflamables y conexiones eléctricas adecuadas.
Control
El secretario municipal de Seguridad Ciudadana, Ariel Lino, reconoció que existen dificultades en temas de seguridad en algunos mercados, por lo que se realizará una inspección a cada uno para verificar que cumplan con las medidas de seguridad. Añadió que este año la proyección es entregar terrenos a diferentes asociaciones para que los comerciantes, mediante una alianza público-privada, puedan hacer las diferentes construcciones, de acuerdo con las especificaciones técnicas que entregará el municipio.
El funcionario municipal añadió que el nuevo plan se aplicará desde este año y ya recibieron proyectos de los comerciantes que quieren invertir en terrenos municipales.