¿Qué más puede pedir Juliana Barrientos (26)? Es bella, una destacada profesional, habla cinco idiomas y es pianista. Sin duda, una mujer completa. Todo es fruto de su esfuerzo, trabajo y estudios. La Chica Calendario EL DEBER 2024, cuenta que su principal objetivo es inspirar a las demás mujeres a salir adelante y que cumplan las metas que se proponen.
Ella sueña con participar en un certamen de belleza, quiere seguir aprendiendo más idiomas y seguirá luchando cada día para ser su mejor versión.
- Una mujer bella e inteligente ¿Cómo te definís? Siempre he creído que la belleza y la inteligencia son cualidades relativas y subjetivas. Me considero una persona que valora la autenticidad, la humildad y el crecimiento constante. Más allá de la apariencia, mi mayor objetivo es ser una buena persona, poder inspirar, aprender de los demás y contribuir positivamente al mundo que me rodea. - ¿Qué tal ser elegida Chica Calendario EL DEBER? Recibir la noticia de que el medio de comunicación más grande de Bolivia te ha elegido para representarlos por un año es una felicidad única. Me siento dichosa y muy agradecida con EL DEBER por esta oportunidad y porque ya soy parte de esta gran familia. - ¿Qué te hizo ganadora? Mi victoria aquí quizás se debió a mis cualidades individuales y creo que lo que me destacó fue la pasión que le pongo a todo lo que hago. Eso no significa que sea más valiosa que cualquier otra persona que fue parte del concurso, es importante recordar que cada una de las participantes trajo cualidades únicas y especiales a este escenario. Para mí, todas somos ganadoras a nuestra propia manera. - ¿Nunca has pensado competir en un concurso de belleza? Sí lo he pensado, siempre me llamó la atención. Se me hace una experiencia muy bonita y me gustaría un día poder representar a mi país. - ¿Qué consejos darías a otras mujeres para alcanzar sus objetivos? Tienes que hacer lo que te gusta, ponerte metas claras y trabajar con mucho esfuerzo, perseverancia y pasión. Ponete metas que tú hoy crees que es imposible y focalízate en ellas. Aprender cada uno de los idiomas que hablo, aprender el piano o sacar mi título como bioquímica, ha sido una secuencia de constancia, dedicación, disciplina, ganas de triunfar y disfrutar el viaje hacia esos objetivos. Quiero decirte que tú puedes. -¿Qué idiomas hablas y dónde los aprendiste? El español es mi lengua nativa. El inglés lo aprendí en la escuela. El ruso lo aprendí por mi mamá, y si bien somos ucranianos, hablamos más ruso ya que durante décadas fue prohibido hablar el ucraniano en Ucrania. Mientras que el portugués lo cursé en una universidad. Por último, el ucraniano que hace unos años comencé a estudiarlo. - ¿Cómo fusionás tu carrera con el modelaje? Apoyo la belleza sostenible, desde hace unos años que elaboro algunos de mis artículos personales de belleza, como cremas, shampoo y jabones corporales usando ingredientes orgánicos que no dañan el medioambiente y evito los productos que pueden causar un impacto negativo al planeta. - Tu familia materna es extranjera, ¿quiénes quedan en Ucrania? Gracias a Dios logramos sacar a mi abuelita de la guerra, fue muy difícil ya que tiene 82 años y para ella fue difícil dejar sus costumbres. Cuando vimos que la guerra no iba a terminar le pedimos que abandone Ucrania, tuvo que armar una pequeña mochila y salir de Kharkiv, dejando todo por lo que durante décadas trabajó con mi abuelito. En Alemania le hicieron chequeos médicos ya que la guerra había ocasionado mucho daño en su salud y así llegamos a Bolivia. - Otra faceta tuya es que sos pianista ¿en qué escenarios has tocado? En Santa Cruz he tocado piano en hoteles, algunos eventos y en la Alianza Francesa. En México también tuve la oportunidad de tocar piano en hoteles y eventos. Debo confesar que muchas veces tengo pánico escénico, es algo que estoy trabajando para vencer. ¿Te considerás una mujer completa? Sí, me considero una mujer completa porque he aprendido a abrazar cada faceta de mi ser. Reconozco la fuerza en mis vulnerabilidades, la belleza en mis imperfecciones y la sabiduría en mis experiencias. Mi completitud proviene de la diversidad y profundidad de mis emociones, mis logros y la conexión con quienes me rodean. Cada día es una oportunidad para crecer y ser mi mejor versión.