Para muchas personas el alma del difunto acompaña en todo momento y trabajar cerca de ellas trae paz, por lo que pierden el miedo y permanecen en los camposantos. Hay personas que pasan gran parte de su vida ganando el sustento de su familia entre las tumbas y aseguran que siempre tienen trabajo, porque los que ya partieron de este mundo escuchan sus plegarias.
Sara Taborga Velarde (31) creció acompañando a su padre al cementerio Sagrado Corazón de Jesús y su vida ha estado ligada a la actividad entre los muertos.
Antes de dedicarse a los trabajos de albañilería, acudía con su padre, quien fue uno de los primeros constructores en este cementerio y, cuando éste falleció, siguió acompañando a su tío que se dedicaba a la misma actividad.
“Vengo a este cementerio desde mis ocho años, prácticamente he crecido aquí”, dice Sara, mientras toma un descanso después de haber pintado una sepultura.
Sara es madre de una niña de diez años y cuenta que allí conoció a su esposo, un obrero dedicado a la construcción.
Es conocida entre sus compañeros por su trabajo, amabilidad y buen carácter. No solo realiza pintado, sino que también hace refacciones y da empleo a otras mujeres, a las que contrata como ayudantes.
En todos los años que lleva trabajando entre las tumbas nunca ha escuchado ruidos, pero reconoce que a veces siente miedo cuando se queda sola. Dice que hay que respetar a las almas, porque ellas la bendicen con trabajo, por eso, antes de comenzar una obra siempre se persigna.
“Lo único que les pido a las almitas es que no falte trabajo y ellas me escuchan”, comenta.
Rosmery Cuéllar (40) tiene tres hijos, de 20, 16 y 12 años. Acudió por primera vez a trabajar en el cementerio La Cuchilla. Su esposo es cargador y ella decidió dejar, por esta temporada, su oficio de lavado de ropa para pintar y arreglar nichos. Asegura que no siente ningún temor cuando trabaja allí, porque cree que las almas acompañan y no asustan.
Félix Silvestre Medina Zabala (49) hace siete meses que pasa sus días en el Cementerio General, donde trabaja como guardia de día en un mausoleo. Llega desde el barrio Juana Azurduy que está por el Plan Tres Mil. “Todo es tranquilo, algunos dicen que asustan, pero yo me he quedado de noche y todo siempre está en calma. Cuando llego me persigno y les pido que me cuiden”, comenta.
Hace tres meses sufrió la pérdida de su madre y hace poco más de un año la de su padre, por lo que siente la partida de sus seres queridos, pero asegura que ellos están “descansando en la presencia de Dios”.
A él le cuentan que han escuchado que mueven las cosas o que los agarran, pero nunca ha experimentado nada fuera de lo normal.
“Al que estaba antes que yo le agarraron las piernas y se las jalaron cuando estaba recostado en una banca. Salió descalzo y dejó sus zapatos”, relata.
Su trabajo es supervisado por Leoncio Miranda (60), que cada viernes acude a dicho cementerio, desde hace 35 años. “Muchos pasillos ahora son mausoleos”, dice quien conoce al dedillo quiénes descansan en cada mausoleo y a qué familias pertenecen. “Ellos están descansando en paz, no molestan a nadie”, dice Teófilo Mansilla, mientras alistaba uno de los mausoleos del Cementerio General con la ayuda de su madre que sabe del oficio, porque su padre es albañil y ella es quien la acompaña.
Es el segundo año que decide trabajar en estas fechas, pero asegura que no siente ningún temor de estar junto con los que ya partieron de este mundo.
Algunos de los que trabajan en los cementerios también se encargan de sacar los restos y acomodarlos en cajas más pequeñas, porque hay personas que hacen trámites para trasladar a sus seres queridos a otros camposantos.
“Es un momento muy especial para las familias, pues se reúnen y rezan por el alma del difunto”, comenta uno de los albañiles que también espera trabajo en esta temporada.
Nichos de alquiler
El Gobierno Municipal da algunas alternativas para las personas que no tienen un lugar para sepultar a sus difuntos, toda vez que existe la posibilidad de alquilar un nicho por una tasa de Bs 2.500 por cinco años y la renovación por la misma cantidad de tiempo cuesta Bs 300.
También hay siete salas velatorias con todas las condiciones y solo se paga una tasa de Bs 200 para ocuparlas cuando llega ese momento.
Las autoridades municipales calculan que solo un 20 por ciento de las personas que tiene nichos y mausoleos en los cementerios municipales tiene al día su documentación, pues muchas están haciendo sus trámites, por eso y por procedimiento, se deja la notificación en tumbas y nichos.
Aseguran que hay personas que desconocen que tienen que renovar la concesión que se les otorga por 30 años, por eso, al cumplirse ese tiempo, deben volver a tramitarla. La tasa anual para los que tienen espacio en el Cementerio General, que tiene la categoría A, es de Bs 40; para los que tienen la B, que es el Sagrado Corazón de Jesús y El Pajonal, Bs 30; y para los que tienen la C, que es el resto de los camposantos, Bs 20.
En la capital cruceña existen 26 cementerios municipales, tres están en proceso de regularización y unos 40 clandestinos. Además, existen los privados.
La Alcaldía lleva adelante un proceso de regularización de los camposantos, el mismo que tomará más fuerza después de la festividad de Todos Santos.
Mientras tanto, están abocados a preparar la visita a los cementerios para este 1 y 2 de noviembre.
Este lunes y martes las Alcaldía tiene previsto realizar una limpieza general en los camposantos, por lo que permanecerán cerrados. El director municipal de Cementerios, Sebastián Gutiérrez, indicó que los cementerios se abrirán este miércoles y jueves en horario extendido, para que la gente pueda visitar a sus difuntos. Las puertas se abrirán de 8:00 a 20:00, durante esas jornadas especiales para recordar a los difuntos.
Después de las restricciones que dejó la pandemia, este año se volverá a permitir algunas tradiciones como el ingreso de alimentos y masitas (en poca cantidad), que la gente prepara en honor de sus familiares que ya partieron.
Sin embargo, se mantiene la prohibición de ingreso y consumo de bebidas alcohólicas. Tampoco están permitidos los musicones, mariachis ni grupos musicales.
Festividad Los católicos de todo el mundo celebran la solemnidad de Todos los Santos el 1 de noviembre, que fue instituido en honor a todos y cada uno de los santos y también para fortalecer la fe y recordar que ‘todos somos llamados a la santidad’. El 2 de noviembre se recuerda a los fieles difuntos con diversas expresiones culturales.