Canadá anunció ayer que estaba realizando una misión de evaluación en Haití, mientras el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, llegó a Ottawa para discutir el establecimiento de una fuerza de intervención en el atribulado país caribeño.
La delegación canadiense debe evaluar las opciones “para apoyar al pueblo haitiano en la resolución de las crisis humanitarias y de seguridad” que enfrenta el empobrecido país y “restaurar el acceso a los bienes y servicios esenciales”, en consulta con los socios regionales de las Naciones Unidas, la Comunidad del Caribe (Caricom) y otros, según un comunicado del Gobierno canadiense.
La misión se produce tras los llamamientos del Gobierno de Haití y del secretario general de la ONU, António Guterres, para una intervención internacional mientras bandas armadas se apoderan de grandes extensiones del país y empeora un brote de cólera.
Pero la idea de una fuerza de intervención genera recelo en parte de la población haitiana y en el Consejo de Seguridad de la ONU, que la semana pasada aprobó por unanimidad una resolución contra los líderes de las pandillas pero sin aludir a una fuerza multinacional.
Además, ningún país se ofreció a encabezar una misión de ese tipo y Estados Unidos dijo que la apoyará pero sin ponerse al frente.
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