El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Armin Dorgathen, advirtió que Bolivia podría enfrentar un escenario crítico de abastecimiento de gas natural si el próximo gobierno interrumpe los proyectos de exploración y desarrollo industrial actualmente en marcha. Según el titular de la estatal petrolera, el riesgo se incrementa si estas operaciones se transfieren al sector privado, como plantean algunos candidatos de oposición.
“Si el próximo gobierno decide entregarlo todo a las transnacionales, como se hacía antes, y deja de invertir en exploración propia,podría haber serios problemas en la provisión de gas hacia 2028”, sostuvo Dorgathen en una entrevista con Bolivia TV.
El ejecutivo matizó que los efectos más severos podrían manifestarse entre 2030 y 2031, si se abandonan también los esfuerzos por diversificar la matriz energética con combustibles renovables, como el biodiésel.
La declaración surge como una respuesta directa a propuestas de economistas y políticos opositores que sugieren achicar el Estado y privatizar empresas públicas, entre ellas YPFB.
Nombres como Jorge Quiroga, Samuel Doria Medina y Manfred Reyes Villa plantearon la intención de devolver al sector privado la conducción de áreas estratégicas como los hidrocarburos, como parte de un paquete de medidas de reactivación económica.
Dorgathen defendió la actual política energética estatal, que incluye la industrialización del gas y la producción de biocombustibles. Entre los logros recientes mencionó el descubrimiento del megacampo Mayaya X1, en el norte de La Paz, que podría iniciar producción en 2027 con una capacidad inicial de 50 millones de pies cúbicos día de gas.
El área tiene un potencial de hasta 6 trillones de pies cúbicos (TCF), lo que la convierte en una de las más prometedoras del país.
Además, subrayó que YPFB está encaminando la producción de biodiésel en la planta de Santa Cruz y próximamente en El Alto. Esta línea de producción se complementará con la futura planta HVO, que producirá diésel renovable a partir de aceites reciclados. Con estas iniciativas, el Gobierno proyecta cubrir hasta el 80% de la demanda nacional de carburantes.
“Si se interrumpe este camino, sí podría haber una crisis energética”, enfatizó Dorgathen, quien también respondió a un reciente estudio de la Fundación Jubileo. El documento, elaborado por el analista Raúl Velásquez, estima que Bolivia podría tener que comenzar a importar gas natural dentro de dos años, debido al declive de los actuales campos en producción y la falta de nuevos descubrimientos consolidados.
Otras advertencias
Este no es un pronóstico aislado. Desde al menos 2023, analistas del sector ya advertían sobre una tendencia alarmante en la matriz energética nacional, pero estas declaraciones eran rechazadas por la estatal YPFB.
En agosto de 2023, la Fundación Jubileo alertó que “si el consumo interno sigue creciendo… y la producción sigue cayendo al ritmo que lo está haciendo, vamos a llegar a un momento crítico en el que no vamos a tener suficiente gas para abastecer todo el mercado interno”.
A finales de 2024, un informe del banco de inversión BancTrust & Co. señalaba que “Bolivia podría convertirse en importador neto de gas a finales de la década”, debido a la rápida disminución de producción y el creciente consumo doméstico.
En junio de 2025, Jubileo reiteró su advertencia: “el nuevo gobierno enfrentará una crisis energética severa… Bolivia tiene una doble dependencia al sector de hidrocarburos”.