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Segunda vuelta: Bolivia debe elegir entre la austeridad o crecimiento con rostro social

Lunes, 25 de agosto de 2025 a las 01:00

El 19 de octubre, más de siete millones de bolivianos decidirán entre un ajuste fiscal y apertura a inversión extranjera de Jorge Tuto Quiroga y el plan de Rodrigo Paz: modernización energética, diversificación productiva y desarrollo sostenible con equidad.

Bolivia se prepara para una segunda vuelta presidencial que pondrá en juego dos visiones de país y de economía. Jorge “Tuto” Quiroga propone un programa de ajuste severo: reducir el déficit fiscal con recortes de gasto, achicar el aparato estatal y abrir la economía a capitales extranjeros, en un contexto de escasez de dólares y alta inflación. Del otro lado, Rodrigo Paz plantea una transformación estructural con modernización energética, diversificación productiva y equilibrio fiscal con rostro social. El 19 de octubre, casi ocho millones de votantes decidirán si el rumbo del país pasa por la austeridad y la inserción en los mercados globales o por un modelo de crecimiento sostenible que combine inversión pública y privada con protección social y ambiental.

EL DEBER te presenta las propuestas de los candidatos: 

Tuto: Austeridad y apertura

De cara a la segunda vuelta electoral del 19 de octubre, el candidato presidencial Jorge “Tuto” Quiroga presentó un programa de gobierno que combina un severo ajuste fiscal con medidas para reactivar la economía, atraer inversión y reforzar la institucionalidad. Sus propuestas buscan marcar un giro frente al modelo vigente en los últimos años, apostando por la reducción del tamaño del Estado y la apertura hacia capitales y mercados internacionales.

Una de las prioridades de Quiroga es reducir el déficit fiscal desde los actuales niveles cercanos al 10% del PIB hasta el 3% en su gestión. Para lograrlo, propone una política de austeridad estricta: recorte del gasto corriente, eliminación de instituciones innecesarias, reestructuración de empresas públicas deficitarias y reducción de personal en áreas sobredimensionadas. 

Plantea limitar viáticos, autos oficiales y viajes, así como reducir el gasto destinado a organizaciones sociales y sindicatos.

En paralelo, su plan contempla revisar y renegociar la deuda pública considerada “cara y corrupta”, y acceder a financiamiento externo bajo mejores condiciones, recurriendo a organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR).

Reforma tributaria

Quiroga propone mejorar la administración tributaria mediante la eliminación o reducción de impuestos distorsivos, con el fin de reducir la evasión fiscal y el contrabando. La idea es ampliar la base de contribuyentes y facilitar el acceso de empresas y ciudadanos al sistema financiero formal.

Su programa plantea incentivar créditos a empresas y emprendimientos, apoyar con liquidez a los bancos y facilitar reprogramaciones de deudas y liquidaciones rápidas en caso de empresas inviables. 

Dentro de este enfoque se inscribe el proyecto denominado “Hospital de empresas”, una instancia que brindaría apoyo integral a compañías en crisis mediante diferimientos tributarios, reestructuración de créditos y subsidios temporales.

En materia productiva, Quiroga afirma que su gobierno priorizará la inversión en infraestructura, especialmente en corredores de exportación, y en sectores clave como educación, salud y turismo. Además, promete reducir obstáculos burocráticos y garantizar neutralidad impositiva a los exportadores, con el objetivo de que las ventas externas se conviertan en motor de crecimiento económico.

Paz: sostenibilidad y equidad

El candidato del Partido Demócrata Cristiano, Rodrigo Paz, presentó un plan de gobierno que apunta a una transformación estructural de la economía boliviana. Sus propuestas combinan reformas en el sector energético, diversificación productiva y fortalecimiento fiscal, con un enfoque en sostenibilidad y equidad social.

Paz propone reactivar la infraestructura energética con inversión mixta, impulsando hidrocarburos y una transición gradual hacia energías renovables.

Para ellos, propone reestructurar empresas estatales clave como YPFB, Yacimientos de Litio y ENDE para optimizar su gestión, modernizar el marco jurídico del sector energético y asegurar el abastecimiento interno, reduciendo la dependencia de importaciones.

Diversificación 

Consciente de la alta dependencia de Bolivia de los commodities, Paz plantea una diversificación de la economía mediante el impulso de sectores alternativos como el turismo, la ciencia y tecnología, y una agricultura moderna. Además, su plan incluye el fomento a innovaciones y tecnologías limpias, para alinear el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental.

Otro eje central de su propuesta es el restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos. Paz propone implementar un Fondo de Estabilización Cambiaria para dar estabilidad al tipo de cambio y un Fondo para la Descarbonización, destinado a proyectos de transición energética.

Asimismo, propone una política fiscal basada en transparencia y presupuestos responsables, con medidas de racionalización del gasto público y reducción del déficit fiscal. Su plan incluye fortalecer la gestión de la deuda y mejorar la eficiencia del gasto social.

Para enfrentar el elevado nivel de informalidad, el programa plantea un régimen transitorio de formalización para unidades económicas existentes. 

Se facilitará el cumplimiento fiscal mediante mecanismos simplificados como la declaración jurada y el compromiso ciudadano, así como un esquema tributario más sencillo para pequeños productores y emprendedores.

Estas medidas buscan ampliar la base tributaria y reducir la evasión fiscal, promoviendo al mismo tiempo la inclusión de más actores en el sistema formal.

Paz plantea un marco legal para atraer inversión privada y extranjera, usando recursos de organismos internacionales y reforzando la cooperación y el comercio.

En conjunto, las propuestas de Rodrigo Paz apuntan a un modelo económico más diversificado, moderno y transparente, con un equilibrio entre inversión pública y privada, sostenibilidad ambiental y equidad social.

Análisis

Para el economista del Centro de Estudios Populi, Carlos Aranda ninguno de los dos planes económicos es plenamente viable. Aunque el de Jorge “Tuto” Quiroga (Libre) tiene un diagnóstico más coherente —con recorte del gasto, liberalización de tasas y eliminación parcial de subsidios—, su gran debilidad es la expectativa poco realista de captar 12.000 millones de dólares de forma inmediata, lo que podría dejar su estrategia de ajuste incompleta.

En el caso de Rodrigo Paz (PDC), la situación es aún más preocupante: plantea metas como “déficit cero” y aumentos salariales sin detallar fuentes de financiamiento, lo que implicaría un gasto insostenible y contradicciones con su propio discurso de disciplina fiscal. Tampoco ofrece cifras claras sobre recaudación, subsidios ni bases tributarias.

El experto concluye que Libre al menos identifica los problemas y propone medidas, aunque con riesgos de ejecución, mientras que el PDC se queda en declaraciones voluntaristas y sin sustento, lo que revela una falta de seriedad en ambos proyectos frente a la magnitud de la crisis económica. 

Con el resultado de la primera vuelta definido y la segunda vuelta presidencial fijada para el 19 de octubre, el economista Pablo Mendieta, director del CEBEC de la Cainco, advierte que la situación económica no espera a la política: la inflación sigue presionando los precios, hay escasez de divisas y diésel, y la incertidumbre se prolongará en los próximos meses. “Entre el jueves pasado y este, la economía sigue igual, y en dos meses seguirá deteriorándose si no se toman medidas”, alertó.

Mendieta considera que Bolivia atraviesa una crisis de balanza de pagos y que el nuevo gobierno, sea quien sea, tendrá que ejecutar un ajuste serio y rápido

“La pregunta no es quién gane, sino cómo salimos con menos dolor y de manera exitosa de esta crisis. Las oportunidades nacen de las crisis, pero hay que saber aprovecharlas”, señaló.

El economista hizo una crítica de fondo: la raíz del problema es la falta de institucionalidad. “No se trata de personas, sino de instituciones. Si no fortalecemos el Banco Central, el INE y no tenemos equipos técnicos independientes y profesionales, vamos a seguir repitiendo la historia”, enfatizó.

El mensaje de Mendieta es claro y crítico: el próximo gobierno no tendrá margen para improvisar ni para repetir recetas fallidas. Sin un cambio institucional profundo y medidas técnicas urgentes, Bolivia podría enfrentar una crisis aún más prolongada y dolorosa. El rumbo se definirá el próximo 19 de octubre.

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