El gigante sigue dormido. La planta siderúrgica del Mutún, que tendría que estar operando desde 2025, está paralizada y sin producción, pese a haber sido entregada como concluida bajo un contrato “llave en mano”, que fue modificado hasta en siete oportunidades. Así lo aseguró el asesor legal de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM), Alfredo Olmos, al detallar el estado del proyecto tras la querella penal presentada contra exautoridades de la estatal.
Según Olmos, en el complejo industrial solo se observa presencia limitada de personal de la empresa contratista Sinosteel, dedicada principalmente a trabajos menores y correctivos.
“Lo que se está haciendo son obras civiles como pavimentación de calles, avenidas y algunas correcciones técnicas a observaciones detectadas en las distintas áreas de la planta, pero no hay ninguna operación productiva”, precisó.
El jurista explicó que la planta debía ser entregada completamente operativa, en funcionamiento y produciendo acero, de acuerdo con el contrato llave en mano N° 001/2016. Sin embargo, afirmó que el proyecto fue recepcionado como si estuviera en condiciones de operar, pese a que actualmente permanece detenido.
“Hoy la realidad es que nada está funcionando. La empresa fue entregada como concluida, pero la planta está paralizada”, sostuvo Olmos, al remarcar que esta situación dejó al Estado en una condición de indefensión contractual.
Uno de los puntos más críticos, explicó, es la devolución y vencimiento de las boletas de garantía, que debían respaldar la correcta ejecución del proyecto. “Al haberse realizado la recepción como si todo estuviera funcionando, las boletas fueron recogidas y en algunos casos ya están vencidas, lo que limita las posibilidades de resguardo para el Estado boliviano”, señaló.
El asesor legal indicó que el contrato original fue modificado en al menos siete oportunidades durante la ejecución del proyecto, mediante contratos adicionales que fueron introduciendo cambios parciales. “Eso terminó desvirtuando el contrato llave en mano, que debía asegurar una entrega integral de la planta, con pruebas de producción y capacitación al personal”, explicó.
Respecto al futuro inmediato de la planta, Olmos señaló que la ESM notificó a Sino Steel el pasado 29 de enero con la intención de resolución del contrato, otorgándole un plazo de 10 días hábiles para responder, plazo que vence este 12 de febrero. Hasta el momento, indicó, no existe una respuesta oficial de la empresa.
La ESM espera que la contratista reconozca las fallas detectadas y acepte la anulación de las recepciones provisionales y definitivas, lo que permitiría otorgar nuevos plazos para subsanar las observaciones técnicas y dejar la planta operando. “Lo que buscamos es que la planta funcione y produzca; evitar un arbitraje y recuperar este proyecto estratégico para el país”, afirmó.
Mientras tanto, la estatal confirmó que la querella penal presentada contra exautoridades continúa su curso en la Fiscalía, en paralelo a las acciones contractuales, con el objetivo de establecer responsabilidades por el estado actual de la planta y el daño económico ocasionado.