El presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos de Santa Cruz, Juan Miguel Bonilla, advirtió que la calidad de los combustibles en Bolivia está provocando daños graves y graduales en los vehículos, especialmente en inyectores, bombas de combustible y catalizadores.
“En concesionarias y talleres se está evidenciando que los motores pierden fuerza, comienzan a teclear y presentan humedad en el combustible. Todo esto es consecuencia de la mala calidad de la gasolina”, afirmó Bonilla en una entrevista televisiva.
El dirigente cuestionó el comunicado de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que asegura que la calidad del carburante está garantizada. Según Bonilla, la entidad reguladora “no puede ser juez y parte” y debe presentar certificados internacionales de calidad.
“Para verificar los parámetros necesitamos la ficha técnica del combustible importado y los certificados correspondientes. La última vez que la ANH presentó esa información fue hace bastante tiempo y, por normativa, debería ser publicada de manera frecuente y transparente en su portal oficial”, sostuvo.
El Colegio de Ingenieros Mecánicos presentó cartas formales a la ANH, YPFB y al Ministerio de Hidrocarburos solicitando que se realicen análisis imparciales en laboratorios certificados del exterior. Bonilla explicó que una ficha técnica debe detallar parámetros como octanaje, porcentaje de azufre y nivel de sedimentos.
“Hoy vemos gasolina con olor, color y sedimentos distintos, además del uso excesivo de aditivos por encima de los límites permitidos. Eso genera un daño severo al parque automotor”, agregó.
Entre las consecuencias de un combustible adulterado o de baja calidad, mencionó el taponamiento de inyectores, daños en las bombas de combustible, afectación al catalizador y combustión deficiente que puede generar daños irreversibles en el motor.
El ingeniero también cuestionó el creciente uso de aditivos para elevar el octanaje, vendidos como solución preventiva en el mercado. “No se recomienda su uso frecuente porque también ocasionan daños graduales en los inyectores. Lo más recomendable es realizar mantenimientos preventivos periódicos: limpieza de inyectores, filtros y tanques de combustible cada 5.000 kilómetros o al menos cada seis meses”, indicó.
Bonilla recalcó que su institución mantiene una posición imparcial y no política frente a este problema. “Estamos al servicio de la población. Lo que pedimos es transparencia y pruebas técnicas para garantizar que el combustible que ingresa al país cumple estándares internacionales y no dañe la economía de los bolivianos”, concluyó.