Ante una creciente presión sobre el abastecimiento de combustibles, la salida de productos básicos hacia países vecinos y la inestabilidad cambiaria, el Gobierno activó un nuevo paquete de medidas económicas. En entrevista con el programa ¡Qué Semana ¡ que se emite por EL DEBER Radio, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, defendió la reciente batería de decretos y medidas, afirmando que el objetivo central es “cambiar incentivos perversos que están afectando al país”.
“Hay conductas que debemos corregir: vehículos con kit de GNV que cargan también gasolina subsidiada, productores que retienen alimentos, exportaciones no controladas y especulación cambiaria. Estas nuevas medidas están pensadas para ordenar eso”, afirmó el titular de la cartera económica.
Uno de los ejes centrales de la nueva política es el control del uso de combustibles. Según Montenegro, se han detectado vehículos con doble carga —GNV y gasolina— lo que genera un uso ineficiente y desleal del subsidio estatal. “Estos vehículos ya tienen una alternativa energética, no deberían estar consumiendo gasolina al 100%”, insistió.
El ministro explicó que YPFB ha desarrollado un nuevo software de control para evitar fraudes en la carga de combustibles, corrigiendo fallas del anterior sistema de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Dijo también que se aplicarán sanciones más severas contra las personas que carguen de forma irregular y no justifiquen el destino de su compra, especialmente en provincias.
Incentivos Entre las 11 medidas anunciadas por el Gobierno de Luis Arce también se encuentra la eliminación de aranceles a insumos clave como pollitos bebé, vacunas y otros insumos agropecuarios. Montenegro explicó que esto busca abaratar costos de producción y garantizar el abastecimiento de proteínas en el mercado interno. En el ámbito financiero, se han lanzado nuevas opciones de ahorro para que los ciudadanos no pierdan poder adquisitivo ante la inflación, así como mecanismos para atraer divisas al sistema formal. Consultado por las recientes distorsiones en el mercado cambiario, Montenegro negó que YPFB haya comprado criptodólares, como se había especulado en redes sociales y medios digitales. “Jamás ha comprado un solo criptoactivo, aunque estaba autorizado. El volumen que se mueve en esas plataformas no alcanza ni de cerca las necesidades semanales de YPFB”, aseguró. A pesar de ello, se determinó que ninguna entidad pública podrá operar con criptoactivos. “La idea es eliminar cualquier tipo de especulación en torno a esta herramienta”, explicó. El ministro responsabilizó a operadores privados ligados al comercio aurífero de haber generado presión sobre el dólar informal. “Esas son las verdaderas fuentes de distorsión”, dijo. El contrabando a la inversa —la salida ilegal de productos subsidiados o alimentos esenciales hacia países vecinos— ha sido otro de los blancos de la nueva estrategia económica. Montenegro detalló que se estima una salida de hasta 6.000 cabezas de ganado hacia Brasil, Argentina y Perú, además de arroz y maíz. Para frenar esta “sangría”, se reforzará el control militar en las fronteras y se pedirá a los municipios actuar en los mercados urbanos. A la fecha, se han sumado 1.400 efectivos militares adicionales para enfrentar el contrabando. “Esta es una lucha que ha cobrado incluso vidas de soldados. Por eso estamos tomando decisiones drásticas”, subrayó. El ministro reconoció que algunas medidas tienen un carácter coercitivo, como la posibilidad de vender combustible a precio internacional a quienes incumplan las normas. No obstante, aseguró que se han diseñado estrategias y tácticas para evitar que estas medidas generen mayor agio o especulación. “Estamos trabajando en una estrategia conjunta con el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando y con los gobiernos municipales. No vamos a permitir que intereses particulares perjudiquen al ciudadano común”, remarcó. Críticas al modelo Montenegro también apuntó contra la estructura importadora de la economía boliviana. Afirmó que más del 75% de las importaciones son insumos productivos, pero que el país sigue dependiendo de bienes que no produce, como vehículos, textiles y alimentos procesados. “Ahí está el desbalance estructural que genera presión sobre las reservas”, señaló. En ese sentido, criticó la dependencia de insumos foráneos y pidió mayor protagonismo del sector privado para sustituir importaciones. “El famoso ‘paraquat’ (herbicida), por ejemplo, ya se produce en Bolivia y cubre el 40% del mercado. Eso es lo que necesitamos replicar”, dijo. Montenegro defendió el enfoque de priorizar el mercado interno, aunque reconoció que la demanda se ha debilitado por el encarecimiento de productos. “Lo que necesitamos es una corrección estructural que combine producción nacional, control del contrabando y eficiencia en el uso de divisas”, concluyó.
“Se nos va el ganado, el arroz, el maíz”