Roberto Ríos, presidente nacional de los importadores de autos de Bolivia, afirmó en una entrevista que la demanda de vehículos legales se desplomó en el país por el auge de compras de automotores indocumentados y por la expectativa de medidas que favorecerían su regularización o nacionalización.
“Las ventas han bajado… casi en un 60 o 80 por ciento”, dijo Ríos.
El dirigente explicó que la incertidumbre se agrava porque muchos importadores han adquirido unidades en el exterior con grandes inversiones y ahora enfrentan la posibilidad de fuertes pérdidas si se aplican medidas que reduzcan el valor de esos bienes.
Puso como ejemplo un vehículo comprado en el extranjero por alrededor de 40.000 dólares que, según su cálculo, con una nacionalización podría valer entre 10.000 y 15.000 dólares. “Es una pérdida inmensa para nosotros que hacemos una inversión al país, a las arcas del Estado”, señaló.
Ríos también denunció un aumento en el ingreso de vehículos indocumentados al país, que —dijo— antes se medía en “10, 5 vehículos” por semana y ahora alcanza entre “50 y 60 vehículos” al día, lo que, a su juicio, acentúa la competencia desleal y la caída de ventas del comercio formal.
El presidente de los importadores dejó claro que su sector no está “en contra de la gente que adquirió un vehículo”, pero sí se opone a “premiar lo ilegal”. “No vamos a permitir esta nacionalización de indocumentados y de la solución”, afirmó, y pidió que primero se realice “un análisis profundo” antes de adoptar cualquier medida que afecte a los importadores formales.