El presidente Rodrigo Paz afirmó que Bolivia atraviesa una “escasez energética que afecta a cada familia”, pero aseguró que su Gobierno ya comenzó a revertir la crisis. Analistas y líderes políticos coincidieron en que el país inicia un nuevo ciclo, aunque con grandes desafíos institucionales y económicos.
En su mensaje, el presidente reconoció que el país vive una etapa de “escasez que golpea a cada familia” y prometió acciones inmediatas para garantizar el suministro de combustibles.
“Mientras estamos hablando hoy, me comprometí con Edmand (Lara) que llegarían las cisternas de diésel y gasolina. Desde anoche están entrando a nuestras fronteras para terminar con esas malditas filas”, dijo el mandatario, mientras la televisión mostraba imágenes del ingreso de cisternas al país.
Paz no eludió las críticas a sus predecesores. Cuestionó el manejo de la bonanza económica de años anteriores. “¿Qué carajo hicieron con tanta bonanza? Porque ahora hay gente que no tiene para comer, si éramos tan ricos como dicen. Van a responder a la patria por traición”, lanzó.
El presidente adelantó que su administración impulsará una apertura económica, con la reducción de aranceles para productos que Bolivia no fabrica, y una modernización del sistema energético y digital. También anunció la reducción de ministerios innecesarios, la eliminación de cargos políticos del gobierno anterior y la auditoría de las empresas estatales, para redirigir recursos hacia hospitales, escuelas y empleos dignos.
Esperanza y desafíos
Tras escuchar el discurso del presidente Rodrigo Paz, surgieron voces que ven con optimismo al nuevo Gobierno, aunque consideran que aún hay tareas puntuales por realizar para recuperar la institucionalidad e impulsar al país.
El expresidente Jorge Tuto Quiroga, líder de la alianza Libre, señaló que el principal reto del nuevo Gobierno será reconstruir la institucionalidad, empezando por el Tribunal Supremo Electoral (TSE). “Bolivia está pulverizada institucionalmente. Hay que recomponer todas las instituciones, pero la primera es el TSE”, expresó.
La expresidenta Jeanine Áñez se mostró optimista ante lo que calificó como “una nueva Bolivia”, aunque pidió paciencia a la población. “Levantar al país no será fácil, pero debemos dejarlos que gobiernen”, afirmó.
Por su parte, Carlos Mesa remarcó que no es momento de revancha, pero sí de exigir responsabilidades sobre la mala gestión económica del pasado.
El fiscal general Róger Mariaca destacó que el país inicia un nuevo ciclo institucional y se comprometió a acompañar el proceso “con responsabilidad y coordinación”.
El empresario y líder político Samuel Doria Medina consideró que el mensaje presidencial marca “un nuevo ciclo de esperanza y libertad”. “Va a haber pan y libertad; la libertad ya se respira en el país. Espero que en noviembre todos los bolivianos puedan cargar combustible sin problemas”, afirmó.
En la misma línea, el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, valoró la predisposición de Paz para encarar una transformación profunda, mientras que el obispo castrense Pedro Fuentes instó a construir “un tiempo de esperanza, diálogo y consenso”.
Otras voces también hablaron que el desafío inmediato será restablecer el flujo de combustibles y recuperar la confianza ciudadana.