¿Te sientes cansado, desmotivado o al límite en tu trabajo? No estás solo. Según el informe State of the Global Workplace 2024 de Gallup, Bolivia encabeza la lista de países con más estrés laboral en América Latina: un 55% de los trabajadores reporta niveles elevados de estrés en su jornada diaria.
El burnout —ese agotamiento físico, emocional y mental que muchas veces se arrastra en silencio— está cobrando factura en el rendimiento, la salud y la motivación de miles de trabajadores. Lo más preocupante es que muchas personas no logran identificarlo a tiempo: siguen cumpliendo con sus tareas mientras su cuerpo y mente se resienten cada vez más.
La falta de descanso, la presión constante por alcanzar metas y la sensación de no tener control sobre el propio tiempo están provocando un desgaste silencioso, pero profundo, que afecta tanto la productividad como la calidad de vida.
¿Qué lo provoca?
Para Regina Rozenman, CEO del Consorcio Publicitario Rozenman, mucho tiene que ver con el entorno laboral y el rol que juegan los líderes. “En mi experiencia liderando agencias de publicidad y medios digitales, he aprendido que esta generación valora profundamente el equilibrio entre su vida personal y profesional, y sobre todo, busca propósito en lo que hace”, señaló. Rozenman advirtió que el burnout no aparece de un día para otro. Suele gestarse en ambientes donde hay poca comunicación, se normaliza la sobrecarga de trabajo y no se respetan los límites. “Yo siempre digo que si un colaborador siente que puede decir ‘no puedo más’ sin temor a ser juzgado, ya estamos haciendo bien las cosas”, añadió. Además, según Rozenman, los líderes de hoy tiene que facilitar el bienestar y ser personas que entiendan que el talento se cuida, se acompaña y se potencia cuando se le da el entorno adecuado. Ella asegura que no es sólo cuestión de prevenir el burnout, sino también de construir una cultura donde las personas puedan crecer sin perder su salud en el camino. Así mismo, se lidera con el ejemplo. Para Rozenman, los líderes deben cuidar su energía, poner límites y priorizarse. Ella explicó que, en sus agencias, se ha trabajado en construir entornos sostenibles, donde el alto rendimiento no se basa en el desgaste, sino en equipos motivados, con claridad en los procesos y espacios reales para desconectar. Su recomendación principal es: “que las empresas cuiden a su equipo con la misma prioridad con la que cuidan los números”. Este mensaje lo acompañó con la sugerencia de que los líderes mantengan cercanía con sus equipos, generen confianza y den el ejemplo. Así mismo, Rozenman le sugiere a las empresas invertir en cultura organizacional, fomentar el diálogo, respetar los tiempos y liderar con ejemplo. “La productividad sostenida no nace del desgaste, sino del bienestar. Un equipo cuidado rinde más que uno agotado”, apuntó. Para ella, el equipo debe estar motivado y equilibrado para ser más productivo. Este no es un problema menor. Según la OCDE, en 2022 el 76% de los latinoamericanos ya había experimentado algún grado de burnout. En Bolivia, la situación económica no ayuda. Aldana Fernández de Córdova, psicóloga organizacional, señaló que factores como la escasez de dólares, el alza de precios, la falta de combustible y la incertidumbre política aumentan aún más la presión sobre los trabajadores. “Toda esta situación genera una fuerte presión que se suma a la necesidad de incrementar las ventas y superar la adversidad que tiene cada rubro. Es de esperar que todo esto tenga un impacto en el cuerpo y mente de los colaboradores”, sostuvo Aldana. Detectar los signos de alerta es clave. Fernández de Córdova mencionó que un trabajador agotado puede enfermarse con frecuencia, tener problemas de concentración, dolores físicos, desánimo y cometer más errores. “Es muy posible que un colaborador agotado cometa más errores y tenga menor productividad”, señaló. Ante este panorama, la experta propone trabajar en un bienestar integral: no solo laboral, sino también familiar, emocional, físico y mental. ¿Cómo lograrlo? Estableciendo prioridades, planificando con intención y siendo constantes. “Aprovechar al máximo nuestras horas y saberlas distribuir es clave para vivir una vida más equilibrada”, compartió. Además, también aconseja escuchar esa voz interna de alerta que muchas veces pide descanso. “Un colaborador agotado grita por dentro, pero muchas veces, la bulla externa es más fuerte y en otras, se ignora estas señales evitando atender lo que sería urgente y oportuno para vivir con mayor armonía y bienestar”, concluyó Fernández de Córdova.La presión externa juega su papel