La cartera de créditos para vivienda de interés social registró una contracción interanual después de más de diez años de crecimiento sostenido. Así lo refleja el último reporte de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) al 31 de agosto de 2025.
De acuerdo con el ente regulador el monto destinado a este segmento alcanzó los 30.400 millones de bolivianos, frente a los 31.578 millones reportados en agosto de 2024. Esta variación representa una caída del 3,7%, que rompe con la tendencia ascendente observada desde 2012, cuando el sector comenzó a consolidarse dentro de las políticas de inclusión financiera que fueron implementadas por el Gobierno de Evo Morales.
Tendencia
De acuerdo a los datos de la ASFI, la cartera de créditos para vivienda de interés social comenzó a cobrar protagonismo en el sistema financiero boliviano a partir de 2013, cuando se registraban apenas 2.852 millones de bolivianos. Desde entonces, el crecimiento fue sostenido y acelerado: en 2014 llegó a 4.186 millones, en 2015 a 6.841 millones y en 2016 superó por primera vez los 10.000 millones.
El dinamismo continuó en los siguientes años. En 2017 la cartera de vivienda alcanzó 16.392 millones de bolivianos, y en 2018 escaló hasta 21.815 millones. El salto más importante se dio en 2019, cuando llegó a 26.084 millones, consolidando a este segmento como una de las apuestas centrales de la política financiera orientada a la inclusión.
Durante la segunda década de este siglo, la expansión se mantuvo, aunque a un ritmo más moderado. En 2020, año de la pandemia, se situó en 27.491 millones, en 2021 alcanzó los 29.111 millones y en 2022 los 31.316 millones. En 2023 y 2024 se mantuvo en torno a los 31.800 millones, mostrando una tendencia de estancamiento luego de años de crecimiento continuo.
Finalmente, al 31 de agosto de 2025, la cartera de vivienda cayó a 30.400 millones de bolivianos, lo que representa una contracción interanual de 3,7% respecto a los 31.578 millones de un año antes. Es la primera caída registrada en más de una década, lo que marca un punto de inflexión en la evolución del crédito destinado a este sector.
En contraste, los créditos al sector productivo mantuvieron su dinamismo y crecieron de 102.771 millones en agosto de 2024 a 109.335 millones en agosto de 2025. Con ello, la participación de la vivienda en la cartera total se redujo al 13,4%, mientras el sector productivo reforzó su peso con el 48,2%.
Causas
El retroceso responde a varios factores combinados. Por un lado, la menor liquidez bancaria ha limitado la capacidad de los bancos para expandir créditos de largo plazo, debido a la desaceleración económica y a la reducción de depósitos.
A ello se suman mayores exigencias regulatorias: las entidades financieras enfrentan requisitos de provisiones más altos y criterios técnicos más estrictos para otorgar préstamos hipotecarios. Finalmente, el encarecimiento del financiamiento externo, producto de la subida de tasas internacionales, también impactó en los costos de fondeo, restringiendo los márgenes para créditos sociales.