El Sindicato de la Unión de Conductores Asalariados en Combustibles Internacionales ha dado un ultimátum al Gobierno, otorgándole un plazo hasta el jueves, 13 de marzo, para que convoque a un diálogo en el que se analice el problema de la escasez de combustible en el país. De no recibir respuesta, el sindicato anuncia que se iniciará un paro de 48 horas a partir del viernes, con la posibilidad de extenderlo a un paro indefinido si sus demandas no son atendidas.
El máximo dirigente del sector, René Calderón, informó que aproximadamente 2.000 camiones cisternas se encuentran parados en el extranjero, esperando cargar combustible para Bolivia. Detalló que alrededor de 1.000 están en Paraguay, 420 en Chile, 230 en Perú y 300 en Argentina. Esta situación ha impedido que los conductores regresen a sus hogares y vean a sus familias.
Esta disminución ha incrementado la dependencia de carburantes importados, afectando la economía nacional y provocando una crisis marcada por la escasez de dólares, lo que dificulta las transacciones internacionales. El ministro de Hidrocarburos, Alejandro Gallardo, presentó un plan para entregar diésel a precio internacional a los sectores productivos, admitiendo que solo se está cubriendo el 50% de la demanda de carburantes. La diputada oficialista Deysi Choque ha culpado a la Asamblea Legislativa por no aprobar los créditos que permitirían el ingreso de dólares necesarios para la compra de carburantes.
Entre 2015 y 2025, la producción de gas en Bolivia ha caído en un 56%, según el mismo informe. En el periodo de mayor auge, entre 2014 y 2015, Bolivia producía 60 MMm3/d. En la actualidad, la producción ha caído a 26 MMm3/d, evidenciando una crisis energética que afecta tanto al mercado interno como a las exportaciones.
Ante la falta de divisas, el Gobierno ha reconocido dificultades para cubrir el 100% del abastecimiento de combustible.
La situación ha generado largas filas en estaciones de servicio en ciudades como La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, donde los conductores expresan su descontento por la falta de combustible.
El Gobierno enfrenta una creciente presión para resolver la crisis de combustible y evitar el paro anunciado por los conductores de cisternas, que podría agravar aún más la situación económica y social del país.