Largas filas de camiones cisterna se mantienen desde hace varios días en las inmediaciones de la refinería de Palmasola, en Santa Cruz, donde choferes denuncian esperas de hasta una semana para cargar gasolina y, sobre todo, diésel. La situación ha generado preocupación en el sector del transporte y está afectando el normal abastecimiento de combustibles tanto en la capital cruceña como en las provincias.
Según testimonios recogidos por EL DEBER, algunos conductores permanecen estacionados desde el miércoles de la semana pasada, sin recibir información clara por parte del personal de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
“Tenía que entrar el 19, pero no me dicen nada”, relató uno de los choferes en espera.
Además de la incertidumbre y la espera, varios transportistas denunciaron que son objeto de amenazas si intentan hacer pública la situación. Por temor a represalias, muchos optan por no dar declaraciones. Esta situación ha generado un clima de tensión entre los operadores de cisternas y los funcionarios de la planta.
Por el momento, algunas cisternas han logrado cargar gasolina, pero no así diésel, cuya disponibilidad es limitada. Las filas de camiones —tanto cargados como en espera— se extienden desde el octavo hasta el sexto anillo de la avenida Santos Dumont, generando congestión vehicular en la zona. Desde YPFB, la empresa aseguró que los despachos se desarrollan con normalidad y atribuyó las filas en los surtidores a “especulación generada por redes sociales”. Sin embargo, dirigentes del sector como Lino Huanca, de la Federación de Choferes Asalariados de Transporte de Combustible de Bolivia, advierten que solo el 40% de sus unidades está operativo debido a la escasez de diésel. Huanca solicitó que se habiliten surtidores exclusivos para las cisternas y se garantice el flujo de combustibles, especialmente para cubrir la demanda agrícola e industrial que depende del diésel para operar. La falta de carburantes ha comenzado a generar retrasos en la distribución hacia regiones productivas del oriente boliviano. En los surtidores, si bien se ha empezado a distribuir gasolina, la provisión de diésel sigue siendo irregular. El impacto ya se siente en sectores agropecuarios, transporte de carga y logística.