Bolivia amaneció este lunes con múltiples puntos de bloqueo en sus principales rutas, en medio de un creciente malestar social por la escasez de combustibles, la falta de alimentos y el deterioro económico. Las protestas, que ya fueron anunciadas por diversos sectores, han derivado en un paro indefinido que afecta la logística nacional. En la carretera antigua Cochabamba–Santa Cruz, pobladores de la provincia Esteban Arze instalaron un bloqueo a la altura del cruce Tarata–Angostura, en protesta por la falta de productos básicos, combustible y divisas. La medida se ejecuta desde la madrugada, interrumpiendo completamente la circulación vehicular en la zona. En el kilómetro 23 ½ de la carretera al occidente, a la altura del municipio de Sipe Sipe, también se registra una protesta similar. Los manifestantes exigen soluciones inmediatas ante la creciente falta de diésel y gasolina, que ha paralizado actividades económicas y transporte. La situación no es diferente en el altiplano. En la carretera a Copacabana, sector Batallas (La Paz), los transportistas instalaron un bloqueo tras pasar más de tres días esperando cargar combustible. “Estamos aquí desde hace días y no hay respuesta. No podemos trabajar ni llevar comida a nuestras casas”, expresó uno de los choferes afectados, en medio de una fila de vehículos que se extiende por kilómetros. La tensión también se traslada a las instituciones. Este lunes, transportistas libres de Cochabamba tomaron las instalaciones de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), en rechazo al Decreto Supremo 5400, que impone restricciones a la carga de GNV para vehículos de transporte público. Denuncian además el prolongado desabastecimiento que afecta al país desde octubre del año pasado. Mientras tanto, en el norte amazónico, YPFB exhortó a levantar los bloqueos en Puerto Rico y la toma de la planta de Cobija, acciones que han paralizado por completo el envío de combustibles a Pando. “Se han paralizado las cisternas en tránsito, impidiendo el abastecimiento”, alertó la estatal petrolera en un comunicado, advirtiendo que la logística operativa está comprometida y el suministro de carburantes para el departamento, en riesgo. En este contexto, el ministro de Defensa, Edmundo Novillo, afirmó que la Policía está actuando frente al escenario de conflictividad generado por distintos sectores. Sin embargo, lanzó una advertencia de alto calibre institucional: “Si la situación se agrava hasta poner en riesgo la estabilidad política, democrática y electoral del país, los mandos militares realizarán un análisis riguroso para garantizar la defensa de la institucionalidad, la paz social y los derechos ciudadanos”, sostuvo. Según estimaciones de la Cámara Nacional de Comercio, cada jornada de paralización puede generar pérdidas superiores a $us 120 millones, debido a la interrupción del transporte de productos, el freno de actividades industriales y comerciales, y la caída de exportaciones.