El exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos alertó que la creciente escasez de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en Bolivia podría derivar en una crisis social de gran magnitud, similar a la vivida en otros países de la región.
Ríos recordó que, según el último Censo de Población y Vivienda, el 65% de los hogares en Santa Cruz —y hasta un 70% en el área urbana— dependen del GLP para cocinar. “En Venezuela, en ciudades intermedias, la gente terminó cocinando con leña, rompiendo muebles para prender fuego en plena calle. Eso es lo que trae el socialismo del siglo XXI. Ese puede ser el impacto del GLP en Bolivia”, afirmó en una entrevista con medio televisivo.
El exministro advirtió que el país enfrenta dos grandes riesgos en materia energética. “La primera bomba es el diésel, pero la segunda es el GLP, porque impacta directamente en las familias que necesitan cocinar sus alimentos día a día. Ahí es donde vamos a tener otra bomba enorme social que le va a explotar al próximo gobierno en la cara”, sostuvo.
La advertencia coincide con las denuncias de la Cámara Departamental de Distribuidores de GLP de Santa Cruz, que días atrás reveló que las empresas solo están trabajando con el 15% de sus garrafas en buen estado, lo que genera largas filas, retrasos en la entrega y la aparición de mercados paralelos.
“Sin envases no se puede distribuir gas. Hoy existen más de un millón y medio de garrafas en desuso que YPFB no ha repuesto en dos décadas”, advirtieron entonces los distribuidores.
En su análisis, Ríos responsabilizó a los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) por la crisis energética. “Es el resultado de 20 años de mala gestión del masismo y en particular del presidente Arce, que ha manejado la economía a las patadas”, señaló.
Finalmente, instó a los candidatos presidenciales a preparar respuestas inmediatas frente al problema. “Los dos próximos candidatos tienen que estar listos para resolver el tema del GLP, porque es otra bomba de tiempo que nos deja el masismo”, concluyó.