A pocos días de culminar su mandato, el presidente de Bolivia, Luis Arce, está intensificando la entrega de proyectos en todo el país. Esta acción, que el oficialismo defiende como prueba de una gestión eficiente, coincide con una las fuertes críticas debido a la escalada de la inflación, el aumento de la escasez de combustibles y destape de casos de corrupción en sectores clave de su estructura gubernamental.
En un acto público realizado en Tarija, el vicepresidente David Choquehuanca fue enfático al afirmar que el Gobierno nacional ha entregado más de 50.000 obras (entre viviendas, redes de gas, puentes, carreteras y plantas de industrialización) a pesar del supuesto "sabotaje de la oposición y el evismo" en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).
"En estos cinco años hemos entregado como 50 mil obras. Si dividimos por día, incluyendo sábados y domingos, estamos entregando 27 obras por día", destacó Choquehuanca durante la entrega, por parte del presidente Arce, de dos plantas industriales en San Lorenzo: la Planta Extractora de Aceite Vegetal Esencial de Manzanilla y la Planta Procesadora de Alimentos Balanceados.
El vicepresidente insistió en que el bloqueo de créditos por parte de la ALP, que impidió la aprobación de préstamos por más de $us 1.700 millones de organismos internacionales, fue la causa directa de las principales crisis económicas que ha enfrentado el país.
"Si la Asamblea Legislativa Plurinacional no hubiese bloqueado, no hubiese saboteado, no habría habido el problema del combustible, no hubiese habido el problema del dólar", aseguró, trasladando la responsabilidad de la escasez de dólares y la irregular dotación de diésel al Legislativo.
Aunque el oficialismo destaca los resultados "contundentes" de su gestión, con récords en construcción de viviendas (17 mil en cinco años, superando las 11 mil en los 14 años anteriores) y la construcción de más de 160 plantas de industrialización (frente a poco más de 40 en gestiones pasadas), la realidad económica ha sido un flanco constante de críticas contra la administración de Luis Arce.
Pese a las limitaciones de recursos que asegura el Gobierno, el vicepresidente Choquehuanca concluyó con un firme llamado a la unidad y al rechazo de la confrontación política.
"Los bolivianos ya están cansados de la confrontación, de la división. Si Bolivia sigue fomentando la división, Bolivia va a seguir estancada", reflexionó. Además, defendió al Estado Plurinacional como "el proyecto histórico más justo y necesario de estos últimos años", basado en la unidad y la inclusión. "El pueblo sabe que la verdadera fuerza no está en el caudillo, está en las organizaciones, en los movimientos y en nuestras comunidades", enfatizó.