En los últimos 12 meses, el abastecimiento de diésel y gasolinas en Bolivia se redujo 10%, ha provocado pérdidas estimadas en $us 1.728,4 millones al Producto Interno Bruto (PIB) nacional, junto a una inflación interanual que alcanzó el 25%, con los alimentos superando el 30%, según advirtió este miércoles la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC).
En su 'Informe Técnico de Coyuntura V', la FEPC advierte que el escenario económico actual del país configura un "riesgo de estanflación" que impacta la competitividad, las empresas y el empleo formal en todo el país. También identifica una triple presión sobre el aparato productivo boliviano: desaceleración del crecimiento, inflación persistente y una dependencia crítica de importaciones de hidrocarburos.
El informe se dio a conocer en una conferencia de prensa en Cochabamba, donde los sectores empresariales y económicos del departamento brindaron reportes de las problemáticas y afectaciones que atraviesan.
El presidente de la FEPC, Juan Pablo Demeure, advirtió que la coyuntura actual exige medidas urgentes para evitar un deterioro mayor de la economía y proteger las fuentes de empleo formal. “La crisis de combustibles amenaza la estabilidad de la economía y el empleo formal. Urge que autoridades y empresarios trabajemos juntos en soluciones inmediatas y sostenibles”, afirmó Demeure.
En ese sentido, lamentó que la reducción del 10% en el abastecimiento de combustibles durante el último año ha generado una onda expansiva de sobrecostos logísticos y productivos.
El informe señala que la producción nacional de diésel y gasolinas se encuentra muy por debajo de la demanda interna. Entre enero y julio de 2025, la producción de gasolina cayó un 20% y la de diésel un 30%, obligando al país a importar el 66% de la gasolina y el 91% del diésel consumido. Esta dependencia elevó los costos fiscales, generando una carga insostenible en subsidios y reduciendo la capacidad de respuesta estatal.
De acuerdo con el informe, la reducción en el suministro de combustibles incrementa los tiempos de transporte, encarece la distribución y reduce la competitividad. En 2025, más de 393.675 empresas a nivel nacional y 65.415 en Cochabamba han visto afectada su productividad, con pérdidas equivalentes al 3,68% del PIB nacional y al 2,9% del PIB departamental cochabambino.
Escenario Prospectivo y llamado a la Concertación
El análisis de la FEPC proyecta un panorama de estanflación, combinando la desaceleración del crecimiento con un aumento sostenido de precios. La presión sobre subsidios, la insuficiencia de divisas y la incertidumbre cambiaria intensifican la vulnerabilidad macroeconómica y la percepción de riesgo país.
Ante esta coyuntura crítica, el sector privado exige una Agenda de Acción Público-Privada inmediata. El documento plantea:
- Garantizar el abastecimiento de combustibles.
- Facilitar mecanismos digitales y ventanillas únicas para reducir la burocracia.
- Habilitar acceso a financiamiento productivo para sostener el aparato empresarial.
Para Demeure, se requiere "un entorno regulatorio estable que incentive la inversión, reduzca la incertidumbre y priorice la sostenibilidad económica de Cochabamba y Bolivia".