Alegría desbordada. Tras el final del clásico cruceño, la hinchada refinera estalló de emoción en el estadio Real Santa Cruz. Los dirigidos por Víctor Hugo Andrada vencieron 3-1 a Blooming, algo que no lograban desde hace mucho tiempo, y la celebración se desató en las tribunas.
La euforia fue tal que, desde la curva donde se ubica la barra brava de Oriente, varios hinchas invadieron el campo de juego. La seguridad no pudo contener a la multitud y cientos de aficionados ingresaron para festejar junto a los jugadores.
En su irrupción, los hinchas rompieron parte de la malla que separa las graderías del terreno de juego.
Por estos hechos, Oriente podría enfrentar una multa económica, además de sanciones como jugar sin público o incluso la suspensión del estadio.