Por: Jorge Barraza
La ilusión lucha cuerpo a cuerpo contra la realidad. Todos queremos creer que se puede ganar el repechaje y llegar al Mundial, luego juega Bolivia y se desvanece el entusiasmo, se cae a pedazos. La estadística asusta: de los últimos 22 partidos, desde la Copa América hacia acá, la Verde logró 6 victorias y sufrió 13 derrotas. Más temor meten los goles: apenas 16 a favor y 42 en contra; 0,73 de promedio. No llega a uno por partido. Y sin gol no hay paraíso. Nadie clasifica ganando 0,73 a cero. “En el campeonato nacional se meten goles porque el jugador boliviano no sabe defender, pero a nivel internacional cuesta mucho más”, sentenció hace unos días Eduardo Villegas, hermano del seleccionador. Inquietante concepto.
Un México tibio, sin fútbol, con tres, acaso cuatro titulares y muchos jóvenes, le arruinó a Bolivia la fiesta de reapertura del Tahuichi Aguilera. Uno se pregunta siempre lo mismo: ¿sirven estos partidos con tantos suplentes…? Juntarse siempre sirve. El técnico valora quién puede ser jugador de selección y quien no. Nava y Macazaga son. Lo que no ayuda es perder. De los últimos siete amistosos se ganó uno, 1-0 a Jordania. Y se marcaron dos goles. Famélicos de red.
Con Óscar Villegas hay una nueva idea: Bolivia dejó el pelotazo para Marcelo Martins y busca la tenencia del balón, tocar y avanzar en bloque. Falta profundidad, el desequilibrio que dan las individualidades importantes. Sin materia prima es difícil. No se juega con fichas ni con muñequitos. El único jugador con mano a mano es Nava. A veces pasa, otras no, pero encara. Y le llega poquito la bola.
Está claro que había un solo titular seguro en cancha: Ramiro Vaca. Fue inexistente. Tal vez influyó su larga inactividad o las negociaciones su transferencia. Sorprendió que otra vez fuera suplente Robson (¿por eso jugó tan fastidiado y se hizo echar…?). Lampe le dejó servido el arco a Viscarra con su grave falla en el gol. No hay un armador, Ramiro Vaca es lanzador, no creador. Villegas ya buscó bajo las piedras, esto es lo que hay.