Richet Gómez encendió las alarmas en la selección boliviana apenas iniciado el partido amistoso frente a México, que se jugó el domingo en el Tahuichi (0-1). El zaguero boliviano tuvo que abandonar el campo por una molestia muscular que, tras los primeros estudios, fue confirmada como un desgarro de primer grado.
Si bien aún no se pudo establecer con precisión la extensión del desgarro en centímetros, los informes médicos iniciales son alentadores. La lesión no reviste mayor gravedad y se estima que el tiempo de recuperación oscilará entre tres y cuatro semanas, dependiendo de la evolución del futbolista.
La baja llega en un momento sensible para Gómez, quien se había consolidado en la última línea de la selección boliviana durante los recientes amistosos. Su rendimiento había sido sólido y confiable, coronado además con el gol del empate ante Panamá en Tarija, una muestra de su crecimiento y personalidad.
Para esta temporada, el defensor vestirá los colores de Always Ready, club con el que ya inició su proceso de recuperación junto al cuerpo médico. Sin embargo, la lesión le impedirá disputar los primeros encuentros del torneo amistoso de verano.
El conjunto alteño debutará este sábado frente a ABB, desde las 17:15, en el estadio Municipal de Villa Ingenio, compromiso en el que Gómez deberá alentar desde fuera, enfocado en volver lo antes posible a la competencia.
Pese al contratiempo, el panorama no es del todo oscuro para el zaguero. Si se confirma que el desgarro es leve y cumple los plazos de recuperación, Gómez mantiene amplias posibilidades de ser convocado para el repechaje con la selección boliviana, un objetivo que sigue intacto en su horizonte.