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Fernando Saucedo:"Siempre digo que soy un bendecido del fútbol”

Lunes, 22 de diciembre de 2025 a las 10:54

Fernando Saucedo juega en una de las posiciones más flexibles y debe seguir un rol táctico en constante evolución. El cruceño es uno de los pocos futbolistas nacionales que ha conquistado títulos con clubes importantes como Oriente, Wilstermann, Bolívar y Always Ready.

Está considerado como uno de los volantes más versátiles e influyentes que encarnan las exigencias del juego moderno. La fortuna del mediocampista es haber conseguido títulos en Oriente, Bolívar, Wilstermann, The Strongest y Always Ready. 

 — ¿Quién es Fernando Saucedo y dónde fueron tus inicios en el fútbol?
Empecé en la Academia Tahuichi Aguilera. Mi hermano mayor me llevó cuando tenía unos nueve o diez años, a un curso de verano. Pagamos 100 bolivianos, que en ese tiempo era lo normal. Ahí vieron condiciones en mí y me becaron. 

—¿Cuál era tu puesto natural en esos primeros años?
Siempre fui volante creativo. En la academia jugábamos 4-4-2 y yo era el 10. Me sentía muy cómodo ahí y los técnicos también veían que rendía bien.

—Hoy te vemos más retrasado en la cancha ¿Cómo fue ese proceso?
—El fútbol fue cambiando y también mi rol. Pasé por un periodo donde jugué de 6 fijo, que no era lo que más me gustaba, pero igual daba todo. Hoy me siento mejor como volante mixto: bajo a marcar, tengo responsabilidad, pero también llego al área rival. 

—De la Tahuichi das el salto directo a Oriente Petrolero ¿Cómo se dio ese paso?
—Fuimos a un torneo en México donde me fue muy bien. Me quedé un tiempo esperando que se concrete alguna venta, no se dio, y volví para incorporarme a Oriente. Llegué a los 17 años y ahí pude debutar profesionalmente.

—¿De dónde nace el apodo ‘Menona?
—Siempre fui rubio de chico. En ese torneo en México, Fermín Zabala escuchó que mis compañeros me decían ‘Menona’. Después volví a Oriente, debuté rápido, hice mi primer gol y él se acordó de ese apodo. Desde ahí se quedó para siempre.

—Llama la atención que en casi todos los clubes donde jugaste saliste campeón ¿Te sentís un afortunado?
—Siempre digo que soy un bendecido de la vida y del fútbol. Sé que ganar títulos no es fácil y me tocó hacerlo muchas veces. Hoy, con la experiencia que tengo, siento que puedo ayudar a mis compañeros con detalles que marcan la diferencia para pelear campeonatos.

—Repasemos tu recorrido: campeón con Oriente, luego Wilstermann…
—En Wilstermann salí campeón tres veces. Después fui a Always Ready, también campeón. En 2021 quedamos segundos por detalles y en 2022 terminamos primero. Luego pasé a Bolívar en 2023 y 2024, donde volví a salir campeón, y este año nuevamente con Always Ready.

—También estuviste en todos los clubes grandes del país.
—Sí y me fue bien en prácticamente todos. En Oriente tuve etapas muy buenas y la última, que no fue buena, pero igual ayudé a conseguir el último título del club. 

—Justamente, ese último periodo en Oriente, ¿es para el olvido?
—Totalmente. Y siempre lo digo: fue culpa mía. No le dediqué al fútbol el tiempo que debía, me enfoqué en otros negocios y descuidé lo principal. 

— ¿La hinchada de Oriente es la más dura?
—Es la más bonita cuando te va bien, porque el fervor es impresionante. Pero también es una hinchada que muchas veces no deja jugar al futbolista. Te apoyan 10 o 15 minutos y después empieza a maltratar, sin darse cuenta de que eso daña al equipo.

—Hay jugadores que dicen que la camiseta de Oriente pesa más que la de Bolívar ¿Coincidís?
—No comparto esa idea. El peso de la camiseta debería venir por los títulos, la historia y las condiciones que le das al futbolista.

— ¿Cómo se convive con eso siendo profesional?
—De chico era hincha de Oriente Petrolero y soñaba con jugar ahí, pero cuando sos profesional, ese sentimiento se va transformando. Uno defiende a muerte al club que le da trabajo, que le paga y le brinda condiciones.

—De todos los goles que hiciste, ¿con cuál te quedas?
—El de la selección boliviana. Venía de un periodo complicado y ese gol fue muy especial. Y otro que recuerdo mucho es el gol a Gremio con Oriente, cuando tenía 20 años.

—Hablando de selección, Farías fue muy cuestionado ¿Cómo lo viviste como jugador?
—Era muy profesional y muy preparado. Tal vez no tenía buena relación con el periodismo, pero como entrenador sabía muchísimo. Su método era estresarnos al máximo antes de los partidos para después bajarnos la carga. Era su forma de trabajar.

—¿El futbolista boliviano respeta más a un técnico que fue jugador profesional?
—Puede ser, pero yo creo que el respeto se gana por el conocimiento. Si el técnico te demuestra que sabe y te da herramientas para competir, el futbolista cree en él. Me pasó con Beñat en Bolívar: no jugó fútbol profesional, pero sabía muchísimo.

—¿El mejor técnico que tuviste en Bolivia?
—Gustavo Quinteros fue clave para mí, porque me encontró una posición como volante mixto. Después destaco a Mosquera por el manejo mental y a Robatto, que es muy fuerte en lo ofensivo y en el análisis del rival.

—Campeón con Always Ready y con chances de renovar. ¿Cómo está eso?
—Ya hablé con el presidente y la idea es seguir un año más, sobre todo para intentar aportar en la Copa Libertadores.

—Always Ready fue muy cuestionado por este campeonato ¿Por qué creés que pasa eso?
—Porque tiene más gente en contra que hinchas, porque nadie esperaba que peleara como lo hizo y porque existe esa relación del presidente con la Federación. Pero errores arbitrales hay para todos. Cuando favorecen a otros equipos, nadie dice nada.

—¿Hace falta una reingeniería en el fútbol boliviano?
—Hay muchas cosas por mejorar, empezando por las canchas. Necesitamos mejores campos de juego para mejorar el espectáculo. Estamos retrasados unos 15 o 20 años respecto a otros países.

—¿Cómo ves a la selección de cara al repechaje?
—Feliz. Lo que se vivió contra Brasil fue único. Si llegamos al Mundial será una locura. Y si no, queda una base importante para seguir soñando.

—¿Seguís esperando una convocatoria?
—Sí, esa esperanza no la pierdo nunca. Creo que rendí muy bien este año, pero el técnico elige otras alternativas y hay que respetarlo.

—Más allá de la selección, el fútbol boliviano sigue con deudas a los jugadores…
—Es un tema muy delicado. Muchos colegas no cobran cuatro o cinco meses. No tenemos defensa porque dejamos morir nuestra agremiación. Ahí también tenemos culpa los futbolistas.

—Pensando en el futuro, ¿te gustaría ser técnico?
—Voy a prepararme. No sé si voy a ejercer, porque es un trabajo durísimo, pero el fútbol lo llevo en la sangre.

—¿Dónde te hubiera gustado terminar tu carrera?
—En un club de Santa Cruz o en Wilstermann, que fue el club que me cambió la vida.

—Si no eras futbolista, ¿qué te habría gustado ser?
—Algo relacionado con los números, quizás ingeniería. Empecé ingeniería financiera, pero no la terminé.

—Para cerrar, ¿creés en Dios?
—Muchísimo. Soy católico, oro solo. Para mí la fe está más en los actos del día a día y en ayudar al que se pueda.

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