En 1919, André Citroën, un ingeniero francés de 41 años, convirtió su antigua fábrica de engranajes, en la que sería la primera planta de producción en cadena de Europa.
Adoptando el revolucionario sistema de Henry Ford, la marca Citroën, situada cerca del centro de París, empezaría a producir su primer vehículo: el Type A. En un año, este vehículo se fabricaba a razón de 20.000 al año (mayor que toda la producción de Renault y Peugeot juntas). Así, Citroën se convirtió en el tercer pilar de la industria automovilística francesa.
Fiel a sus inicios, André Citroën, tomó la innovación como concepto y la expandió a todas las ramas de la firma. En 1922, en la inauguración del 7mo Salón de París, un avión escribió letras en el cielo por primera vez: la palabra Citroën se pudo leer sobre París.
Ese mismo año, Citroën fue noticia en Europa después de que dos de sus vehículos cruzaran el desierto del Sahara, ida y vuelta en cuatro meses. En 1925, la noticia fue mundial cuando una caravana de autos de la marca atravesó en ocho meses todo el continente africano. Cinco años después el reto sería recorrer todo Asia, de Beirút hasta Pekín.
Otro hito de comunicación de la empresa fue la campaña publicitaria que llevó a la Torre Eiffel a vestirse con sus letras y convertirse en un gran anuncio luminoso por primera vez desde su construcción.
Emblemas de la marca
En 1932, Citroën rompió todos los moldes al presentar el primer sistema de tracción delantera. El auto fue llamado 11 Ligero, y también llevó el primer chasis monocasco. Este fue el último vehículo que presentó su fundador, André Citroën, antes de fallecer en 1935.
El 2CV fue presentado en 1948 y se convirtió en la insignia de la marca. Era un auto económico con grandes novedades: suspención independiente en las cuatro ruedas, caja mecánica de cuatro velocidades y techo de lona corredizo. Esto, junto a su atrevido diseño y un precio accesible, lo llevaron a vender cerca de cuatro millones de unidades en todo el mundo.
Dos décadas más tarde, en plena revolución cultural y con el movimiento hippie tomando el control de las grandes capitales del mundo, se lanzó el Mehari: un vehículo con carrocería de plástico termoformado, ligero, fácil de lavar y arreglar y capaz de desenvolverse en todo terreno. De inmediato se convirtió en uno de los simbolos de la contracultura en el mundo.
En los deportes, en 1998, la marca ganó su primer Campeonato Mundial de Rally, con el Xsara. A partir de allí, de la mano de su mítico piloto, Sebastian Loeb, Citroën rompió todos los records y ganó ocho títulos mundiales en menos de diez años.
En 2012, El Citroën C-Zero fue el primer vehículo eléctrico en dar la vuelta al mundo, recorriendo 25.000 kilómetros con solo 300 dólares de electricidad.
En la actualidad Citroën es el símbolo del vehículo de clase media en gran parte del viejo continente. El diario francés Le Monde, en un artículo sobre los 100 años de Citroën, destaca que su éxito se basa en que “humanizó” el auto con diseño y prestaciones “centradas en mejorar la vida de quien los usa”.
La fabricante francesa ya lanzó Origins, un rediseño de algunos modelos emblemáticos en honor a su primer centenario. “Nuestro objetivo durante este centenario ha sido crear coches diseñados para tu confort y confianza en base a audacia e innovación”, escribe la marca en el comunicado por el aniversario.
Cien años para una marca que es fiel a sí misma y que con audacia ya demostró su talento para marcar el camino y estar siempre un paso adelante.