El diagnóstico que hacen Guido Náyar Parada y José Alberti sobre Santa Cruz parte de una premisa dura: la Gobernación perdió capacidad de gestión porque perdió recursos. En entrevista con el programa Yo Elijo, de EL DEBER, los candidatos a gobernador y vicegobernador por la organización política Primero Santa Cruz coincidieron en que hoy cualquier autoridad departamental “administra pobreza”, un escenario que —afirman— explica el colapso de servicios clave como la salud y la seguridad ciudadana.
Náyar fue especialmente crítico al describir el estado del sistema sanitario. “El sistema de salud es una cosa rara, de nunca terminar”, afirmó, al relatar su experiencia con médicos del Hospital Japonés y recordar proyectos que nunca se concretaron. “Querían redimensionar el Hospital Japonés, hacer uno nuevo, pero se perdió todo. ¿Qué pasó? Lo archivaron, ahí están los papeles”, cuestionó.
Alberti complementó el diagnóstico con cifras. Señaló que la caída de ingresos es el problema estructural: “Las regalías han disminuido de 1.500 millones a 500 millones de bolivianos. Eso es lo que hoy se está administrando”. A su juicio, esa reducción se refleja directamente en la atención hospitalaria. “Por eso las colas, por eso la gente se muere, por eso en la provincia no hay salud”, sostuvo, al referirse a la situación del San Juan de Dios y del hospital de Montero.
Ambos coincidieron en que el sistema público atiende a la mayoría de la población. “Ocho de cada diez cruceños se atienden en el sector público”, recordó Alberti, quien también puso énfasis en la crisis de la maternidad, donde —dijo— “seis de cada diez cruceños han nacido ahí” pese a condiciones que calificó de indignantes.
En materia de seguridad ciudadana, Náyar rechazó la idea de que la Gobernación no tenga competencias. “Eso es una mentira muy grande”, afirmó, al recordar que la Ley de Seguridad Ciudadana establece Consejos Departamentales encargados de diseñar planes y dotar recursos. “Aquí no existe un plan de seguridad ciudadana para el departamento”, cuestionó, señalando la falta de voluntad política y el peso presupuestario que implica, por ejemplo, el sistema penitenciario.
El eje central de la propuesta económica del binomio es el llamado 50/50, una redistribución de los recursos provenientes de la producción. Alberti explicó que el 11% actual representa unos 530 millones de bolivianos para la Gobernación y que la meta es llegar a 2.500 millones anuales. “Eso permitiría resolver problemas estructurales como la salud”, sostuvo.
Náyar aclaró que el planteamiento no busca cambiar la forma de distribución interna de los recursos, sino ampliar la base. “Parte va a la Gobernación, parte a los municipios, a la universidad y a los indígenas. Eso no se toca”, explicó. También incorporó nuevas fuentes de financiamiento, como la coparticipación tributaria y los bonos de carbono, aunque advirtió contra cifras infladas sin sustento técnico.
La pérdida de ingresos, afirmaron, se explica también por lo que llaman una deuda histórica del Estado central con Santa Cruz. Nayar aseguró que en 20 años el MAS se llevó “30.000 millones de dólares en gas” del departamento. “Los grandes proyectos carreteros se hicieron con plata de la regalía, no con inversión nacional”, sostuvo.
Finalmente, ambos coincidieron en la necesidad de una reforma constitucional. “Se agotó el modelo que puso el MAS”, afirmó Nayar, al señalar que la crisis económica y social obliga a un cambio de rumbo. “Sin reforma constitucional estamos detenidos”, remarcó, vinculando este debate con la seguridad jurídica y la atracción de inversiones.
Para Alberti, el desafío es político y social. “Queremos unir a Santa Cruz para estas batallas”, dijo, asegurando que solo con más recursos será posible mejorar salud, educación y seguridad, y frenar el abandono de las provincias. La apuesta del binomio es clara: replantear el modelo para recuperar el futuro del departamento.